La princesa después de un tiempo consiguió averiguar la presencia que la estaba siguiendo. Efectivamente era real, le trajo la felicidad. ¿Cómo fue?
.Flashback.
-¡Se que estás ahí!-gritó ella.
-Juguemos al escondite -se oyó desde detrás de un árbol. La chica corrió hacia donde venía esa suave voz y ahí encontró un hada pequeña chico, brillaba con luz propia y desde ese momento se convirtió en un compañero inseparable de la princesa.
.Fin del flashback.
Un buen día paseando por el bosque, encontró la salida, llegó al ansiado pueblo que tanto había echado de menos y sintió que por fin todo volvería a la normalidad, pero claro, solo fue un sentimiento, ya que en un segundo todo volvió a dar un giro inesperado.
Alguien tiró de su vestido y ambos, ella y el hada se giraron. Era un niño semi-transparente que para ella era familiar, era el niño que se había llevado a su pequeña interior.
-¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres de mí? -tiró de su vestido para deshacerse de la mano de ese chiquillo.
-Toma... -el niño sacó de sí a la pequeña princesa y ésta volvió a introducirse suavemente en el cuerpo de la chica bajo su atónita mirada.
-¿Y esto? -preguntó ella.
-Te la debía, no quise arracártela, simplemente quiso salir ella, pero te la devuelvo, no tengo derecho a quedarme con ella. Pero te diré una cosa, me ha gustado que me acompañara y me gustaría acompañarte.
-Lo siento, no puedes, debes quedarte en tu lugar, no puedo permitir que entres en mi círculo, eso desestructuraría todo mi mundo actual.
-Vale, solo espero que detrás de esa respuesta, haya un querer.
Esa contestación del niño descolocó a la chica, pero no podía dejar que la afectara, ahora debía volver al pueblo y debía ser feliz como se merecía.
lunes, 13 de diciembre de 2010
viernes, 12 de noviembre de 2010
Casos Hipotéticos.
Días han pasado desde que la niña transparente había sido robada. La princesa caminaba por el bosque en busca de algo de alimento, como siempre. Desde días atrás notaba como que alguien le estaba persiguiendo, dejaba rastros detrás de ella, como queriendo llamar su atención, pero ella no estaba segura así que no quería mirar atrás. Caminó y caminó hasta llegar a un lago precioso, el agua era tan azul y clara que reflejaba las nubes del cielo y parecía como si el mismo se pusiera ante sus pies. Se paró en la orilla y se dispuso a mirar su reflejo. Se quedó mirando fijamente su rostro, estaba muy despeinada y sucia, tenía cara de no haber dormido desde hace días. De repente vió como su reflejo le sonreía y al instante notó como si alguien la observara. Giró la cabeza. No vio a nadie.
-¡ESTOY HARTA!-gritó.
-Es normal estarlo -dijo su reflejo y ella brincó hacia atrás-. ¡Pero no te vayas!
-¿Quién eres? -dijo la princesa.
-Soy tu reflejo, chica, acércate -Se acercó poco a poco y comprobó que era ella misma la que le estaba hablando-. Te noto rara.
-¿Tú crees? Llevo semanas aquí sin poder comer bien, sin poder lavarme bien y encima sin poder dormir bien por la presencia que me está persiguiendo siempre.
-Yo se quién es -dijo el reflejo con tono burlón.
-¿Quién? -preguntó curiosa.
-No te lo diré, te tienes que dar cuenta tu sola, no puede ayudarte nadie, tómatelo como un enigma al cuál debes buscarle una solución.
-¿Por qué no puedes ayudarme? -replicó ella.
-Proponte este caso hipotético . Tienes que subirte a un árbol para coger una manzana, ¿cómo crees que aprenderás mejor a subir? ¿con una persona que te suba a sus hombros, subas y tendrás que recurrir a esa persona cada vez que tengas hambre, o , por el caso contrario, consigas agarrarte bien al tronco, consigas subir tú sola y serás independiente de nadie para las próximas veces?
-La segunda -dijo sin dudarlo.
-Pues así es. Tienes que averiguar tú misma quién es y porqué te persigue, para que las próximas veces puedas llegar más rápido.
-¿Intentas decir que desaparecerá siempre?
-No lo se, eso depende de ti y de como lo o la trates -dijo el reflejo tajante.
-Gracias -se levantó y corrió hacia el bosque con ansias de saber quién era.
Ciertamente, si ella no conseguía ser independiente y aprender a vivir sin ese chico dragón, jamás conseguiría ser ella misma. La niña que había desaparecido antes, vuelve gracias a esa presencia, la ilusión de poder hallar lo que quiera, la ilusión de volver a ser feliz.
-¡ESTOY HARTA!-gritó.
-Es normal estarlo -dijo su reflejo y ella brincó hacia atrás-. ¡Pero no te vayas!
-¿Quién eres? -dijo la princesa.
-Soy tu reflejo, chica, acércate -Se acercó poco a poco y comprobó que era ella misma la que le estaba hablando-. Te noto rara.
-¿Tú crees? Llevo semanas aquí sin poder comer bien, sin poder lavarme bien y encima sin poder dormir bien por la presencia que me está persiguiendo siempre.
-Yo se quién es -dijo el reflejo con tono burlón.
-¿Quién? -preguntó curiosa.
-No te lo diré, te tienes que dar cuenta tu sola, no puede ayudarte nadie, tómatelo como un enigma al cuál debes buscarle una solución.
-¿Por qué no puedes ayudarme? -replicó ella.
-Proponte este caso hipotético . Tienes que subirte a un árbol para coger una manzana, ¿cómo crees que aprenderás mejor a subir? ¿con una persona que te suba a sus hombros, subas y tendrás que recurrir a esa persona cada vez que tengas hambre, o , por el caso contrario, consigas agarrarte bien al tronco, consigas subir tú sola y serás independiente de nadie para las próximas veces?
-La segunda -dijo sin dudarlo.
-Pues así es. Tienes que averiguar tú misma quién es y porqué te persigue, para que las próximas veces puedas llegar más rápido.
-¿Intentas decir que desaparecerá siempre?
-No lo se, eso depende de ti y de como lo o la trates -dijo el reflejo tajante.
-Gracias -se levantó y corrió hacia el bosque con ansias de saber quién era.
Ciertamente, si ella no conseguía ser independiente y aprender a vivir sin ese chico dragón, jamás conseguiría ser ella misma. La niña que había desaparecido antes, vuelve gracias a esa presencia, la ilusión de poder hallar lo que quiera, la ilusión de volver a ser feliz.
lunes, 18 de octubre de 2010
Ilusiones perdidas
La chica se acercó muy despacio al árbol, no quería asustar a quién quiera que se escondía detrás de éste. Al llegar se quedó observándole, era una alma muy transparente de un niño, con unos rizos rubios que se camuflaban muy bien de lejos entre el trigo, tenía unos enormes ojos azules y también poseía unas alas de color blanco:
-¡Hola pequeño! No te asustes -dijo con suavidad intentando que no se volviera a esconder gracias a su transparencia.
El niño la miraba con ojos tristes y ella no sabía por qué. El pequeño se acercó a su pecho y lo señaló:
-He venido a llevármela -dijo con una voz aguda y dulce.
-¿A quién? -preguntó sorprendida.
Nada más decir esto, la princesa empezó a notar como algo salía de sí misma. Poco a poco salían unos brazos de una niña desde su interior, el ente transparente la agarró suavemente de una de las manos ayudándola a salir. La chica no podía creer que de ella saliera una niña increíblemente parecida a sí, era como si estuviera quitándole su alma infantil.
Cuando salió del todo, ambos sonrieron y se alejaron ante la atónita mirada de la princesa.
-¿Qué ha sido eso?
No tardó nada en entenderlo. De repente empezó a sentir como si todo se derrumbara, le dolía el pecho tanto que tuvo que arrodillarse ante el árbol donde antes se había escondido aquel extraño chiquillo. Empezó a respirar fuerte, el dolor cada vez se hacía más agudo, empezó a llorar y a gritar:
-¡POR QUÉ TE LA HAS LLEVADO!
Terminó de echarse en el suelo quedando inconsciente.
Tiempo después.
Se despertó en un bosque muy oscuro, no podía ver casi nada, los árboles la rodeaban, solamente oía el ruido de las hojas al viento y, de vez en cuando, algún que otro ruido de un animal.
Comprendió que esa niña representaba sus más íntimas ilusiones y su capacidad de amar. Se sentía vacía, se sentía perdida, no sabía qué hacer y como salir del bosque:
-Te dije que no podría seguir adelante si no estás, chico dragón.
-¡Hola pequeño! No te asustes -dijo con suavidad intentando que no se volviera a esconder gracias a su transparencia.
El niño la miraba con ojos tristes y ella no sabía por qué. El pequeño se acercó a su pecho y lo señaló:
-He venido a llevármela -dijo con una voz aguda y dulce.
-¿A quién? -preguntó sorprendida.
Nada más decir esto, la princesa empezó a notar como algo salía de sí misma. Poco a poco salían unos brazos de una niña desde su interior, el ente transparente la agarró suavemente de una de las manos ayudándola a salir. La chica no podía creer que de ella saliera una niña increíblemente parecida a sí, era como si estuviera quitándole su alma infantil.
Cuando salió del todo, ambos sonrieron y se alejaron ante la atónita mirada de la princesa.
-¿Qué ha sido eso?
No tardó nada en entenderlo. De repente empezó a sentir como si todo se derrumbara, le dolía el pecho tanto que tuvo que arrodillarse ante el árbol donde antes se había escondido aquel extraño chiquillo. Empezó a respirar fuerte, el dolor cada vez se hacía más agudo, empezó a llorar y a gritar:
-¡POR QUÉ TE LA HAS LLEVADO!
Terminó de echarse en el suelo quedando inconsciente.
Tiempo después.
Se despertó en un bosque muy oscuro, no podía ver casi nada, los árboles la rodeaban, solamente oía el ruido de las hojas al viento y, de vez en cuando, algún que otro ruido de un animal.
Comprendió que esa niña representaba sus más íntimas ilusiones y su capacidad de amar. Se sentía vacía, se sentía perdida, no sabía qué hacer y como salir del bosque:
-Te dije que no podría seguir adelante si no estás, chico dragón.
jueves, 14 de octubre de 2010
Culpable
Se despertó en un jardín que le resultaba familiar: el banco en medio roído por las termitas a medio caerse, el césped descuidado con malas hierbas, el árbol grande que se situaba justo delante del banco y, tal como esperaba, la torre donde había estado encerrada justo a su espalda. Sí, estaba en el pueblo aunque el jardín parecía arrasado por el paso del tiempo. Parecía como si hubieran pasado años de la última vez que estuvo allí.
Era un día soleado, la luz del gran astro iluminaba la cara de la princesa, era algo que extrañaba bastante y que, curiosamente, pensó que jamás iba a volver a sentir.
Se levantó y empezó a caminar hacia delante para seguir observando lo que tanto tiempo se había ocultado de ella. Algo le hizo parar, había una sombra a lo lejos, le parecía que ya había vivido antes esta situación, algo le decía que había pasado por ésto antes. Se apresuró a llegar a esa sombra, poco a poco se volvía menos borrosa y empezaba a dibujarse con firmeza la figura de un chico. Estaba justo detrás de él, pero éste no se movía, estaba petrificado ante el paisaje que se dibujaba delante de sus ojos. La chica, muerta de curiosidad y muerta por saber quién era, le tocó con un dedo el hombro intentando despertar a ese muchacho del trance y , tal como esperaba, éste se giró hacia ella:
-¡Cuánto tiempo! ¿verdad? -dijo al verla.
-Sí... -contestó ella. Era el ente que se le había aparecido hace unos meses, el mismo ente que dijo que no rebuscara en el alma del chico que tanto había querido durante tanto tiempo. Estaba cambiado, se le notaba un aura negativa, sentía que había algo que corroía el interior de él.
No supo que decir, simplemente se puso a su lado y empezó a observar el paso de las nubes por sus cabezas. El cielo estaba extremadamente azul y las nubes eran tan blancas que a veces tenía que bajar la mirada para no cegarse con la luz que reflejaban.
Se notaba que el tiempo había pasado, ella no sintió lo mismo cuando le vio, simplemente sintió lástima. La tristeza se respiraba en el ambiente pero ella se sentía feliz, y creía saber por qué.
-Puedo notarlo-dijo ella para romper el largo silencio que había envuelto a ambos.
-¿Lo puedes notar? Sigues siendo tan receptiva como siempre -contestó-. Las cosas han cambiado, ahora la persona que te hizo infeliz está pagando por su estupidez, ¿era eso lo que querías?
Se quedó con los ojos tan abiertos como platos. No sabía que contestarle, empezó a pensar en todo lo que el ente le recordaba al mirarle, en todo lo que había pasado anteriormente y en los martirios que tuvo que vivir durante meses pero, aún así, sentía que la tristeza de este chico no era algo de lo que alegrarse, era algo de lo que sentir pena.
-No es que deseara que lo estuvieras pasando mal, realmente necesitabas un escarmiento, pero realmente tampoco quiero que estés viviendo esto -respondió después de un silencio sepulcral.
-¿Has oído el refrán que dice "todo lo que siembras, recoges"? -ella asintió con la cabeza- Pues quizás lo tenga un poco merecido.
-Me siento culpable -prosiguió-. Es como si ese mal se lo hubiera deseado yo, siento que quizás tenga algo de culpa por mi enorme deseo de hacerle daño. Incluso cuando noté esta tristeza casi me atrevo a esbozar una sonrisa.
-¡Eso es una tontería! No tienes culpa de nada, él decidió el camino que quería coger y sinceramente, quizás tu camino hubiera sido el correcto pero él eligió. Libérate de esa culpabilidad, es el destino y sólo cada uno de nosotros es capaz de construirlo, independientemente de lo que hagan o digan los demás, la responsabilidad será del que decida.
Al decir esto empezó a caminar y se alejó de la chica que había quedado atónita con lo que le había dicho esa alma familiar.
¿Realmente podía ella elegir su destino? ¿Realmente ella también decidió vivir dolida por lo que había hecho un fantasma del pasado?
Pensando esto, sintió como si alguien la observara, pero al girarse solo pudo detectar una sombra que se escondió rápidamente detrás de un árbol. Ella corrió hacia éste y se encontró con alguien que pensó que jamás volvería a ver:
-¡Tú!
...Continuará...
-GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA!-
Era un día soleado, la luz del gran astro iluminaba la cara de la princesa, era algo que extrañaba bastante y que, curiosamente, pensó que jamás iba a volver a sentir.
Se levantó y empezó a caminar hacia delante para seguir observando lo que tanto tiempo se había ocultado de ella. Algo le hizo parar, había una sombra a lo lejos, le parecía que ya había vivido antes esta situación, algo le decía que había pasado por ésto antes. Se apresuró a llegar a esa sombra, poco a poco se volvía menos borrosa y empezaba a dibujarse con firmeza la figura de un chico. Estaba justo detrás de él, pero éste no se movía, estaba petrificado ante el paisaje que se dibujaba delante de sus ojos. La chica, muerta de curiosidad y muerta por saber quién era, le tocó con un dedo el hombro intentando despertar a ese muchacho del trance y , tal como esperaba, éste se giró hacia ella:
-¡Cuánto tiempo! ¿verdad? -dijo al verla.
-Sí... -contestó ella. Era el ente que se le había aparecido hace unos meses, el mismo ente que dijo que no rebuscara en el alma del chico que tanto había querido durante tanto tiempo. Estaba cambiado, se le notaba un aura negativa, sentía que había algo que corroía el interior de él.
No supo que decir, simplemente se puso a su lado y empezó a observar el paso de las nubes por sus cabezas. El cielo estaba extremadamente azul y las nubes eran tan blancas que a veces tenía que bajar la mirada para no cegarse con la luz que reflejaban.
Se notaba que el tiempo había pasado, ella no sintió lo mismo cuando le vio, simplemente sintió lástima. La tristeza se respiraba en el ambiente pero ella se sentía feliz, y creía saber por qué.
-Puedo notarlo-dijo ella para romper el largo silencio que había envuelto a ambos.
-¿Lo puedes notar? Sigues siendo tan receptiva como siempre -contestó-. Las cosas han cambiado, ahora la persona que te hizo infeliz está pagando por su estupidez, ¿era eso lo que querías?
Se quedó con los ojos tan abiertos como platos. No sabía que contestarle, empezó a pensar en todo lo que el ente le recordaba al mirarle, en todo lo que había pasado anteriormente y en los martirios que tuvo que vivir durante meses pero, aún así, sentía que la tristeza de este chico no era algo de lo que alegrarse, era algo de lo que sentir pena.
-No es que deseara que lo estuvieras pasando mal, realmente necesitabas un escarmiento, pero realmente tampoco quiero que estés viviendo esto -respondió después de un silencio sepulcral.
-¿Has oído el refrán que dice "todo lo que siembras, recoges"? -ella asintió con la cabeza- Pues quizás lo tenga un poco merecido.
-Me siento culpable -prosiguió-. Es como si ese mal se lo hubiera deseado yo, siento que quizás tenga algo de culpa por mi enorme deseo de hacerle daño. Incluso cuando noté esta tristeza casi me atrevo a esbozar una sonrisa.
-¡Eso es una tontería! No tienes culpa de nada, él decidió el camino que quería coger y sinceramente, quizás tu camino hubiera sido el correcto pero él eligió. Libérate de esa culpabilidad, es el destino y sólo cada uno de nosotros es capaz de construirlo, independientemente de lo que hagan o digan los demás, la responsabilidad será del que decida.
Al decir esto empezó a caminar y se alejó de la chica que había quedado atónita con lo que le había dicho esa alma familiar.
¿Realmente podía ella elegir su destino? ¿Realmente ella también decidió vivir dolida por lo que había hecho un fantasma del pasado?
Pensando esto, sintió como si alguien la observara, pero al girarse solo pudo detectar una sombra que se escondió rápidamente detrás de un árbol. Ella corrió hacia éste y se encontró con alguien que pensó que jamás volvería a ver:
-¡Tú!
...Continuará...
-GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA!-
lunes, 30 de agosto de 2010
Cambios.
Hace dos meses ya de nuestra última conversación. Un buen día me desperté en una cama diferente, abrí los ojos y vi una cama secundaria, supuse que era una litera, ¿qué hacía allí? La reconocí de inmediato, estaba en mi casa. Me levanté rápidamente y recorría la casa buscando a ese chico, aquel chico que me había acompañado durante seis meses, pero no lo encontré... ¿Dónde estás?
-¿Sabes? Quizás las cosas cambien, me he dado cuenta que ya no me necesitas tanto... He notado que te mueves sola, ya no me llamas tan a menudo, creo que puedes volver -me dijo.
-¿Qué quieres decir? Estoy cómoda aquí contigo... -contesté.
-Yo estaba cumpliendo una función, estaba cumpliendo con lo que tu corazón pedía, pero ya no me esta pidiendo nada más... Esto me duele más a mi que a ti, de verdad, me he acostumbrado a salir contigo cada tarde, a caminar juntos, a hablar, creo que me costará bastante cambiar mi rutina. Pero no puedo hacer nada, ya estás preparada.
Al día siguiente no estabas y no estaba en el pueblo, había vuelto a mi lugar original... ¿Preparada para qué? ¿Preparada para aceptar el mundo real? Mi mundo real era aquel pueblo, aquel castillo, ¡a mi manera pero lo era!
Llevo meses pensando en que quizás me falta algo, sí. Seguridad. La seguridad de tener a alguien que te respalde, de saber que pase lo que pase ese alguien estará ahí. Desde que no está no siento nada, es como si de repente mi capacidad de amar se haya perdido, las relaciones no me duran nada, tengo miedo de que todo salga mal,... esto con el chico dragón no pasaba, él me respaldaba, él me daba fuerzas para seguir.
¿Es ésta la realidad que debo aceptar? ¿Una realidad en la que no existen los sentimientos? ¿Quizás mi corazón no te llamaba porque no puede querer? ¿O es que realmente tú eras mi corazón materializado?
Definitivamente solo puedo esperar a que reaparezcas... por favor, déjame volver a castillo, permíteme hablar contigo, permíteme pasear contigo todos los días por el pueblo... por favor... ¡lo echo de menos!
Miraba la habitación vacía que había dejado la princesa, no se porqué pero después de un largo paseo terminé allí. Ella llegó aquí por culpa de su debilidad, porque no sabía cuidar de sí misma, no sabía cuidar de su propio corazón y tenía miedo de muchas cosas.
Las cosas tenían que volver a ser como antes, princesa. Te estabas enamorando de una fantasía pero te daré una buena noticia...
En tu mundo habrá un dragón que podrá salvarte de todo y ¿sabes? Lo encontrarás.
-¿Sabes? Quizás las cosas cambien, me he dado cuenta que ya no me necesitas tanto... He notado que te mueves sola, ya no me llamas tan a menudo, creo que puedes volver -me dijo.
-¿Qué quieres decir? Estoy cómoda aquí contigo... -contesté.
-Yo estaba cumpliendo una función, estaba cumpliendo con lo que tu corazón pedía, pero ya no me esta pidiendo nada más... Esto me duele más a mi que a ti, de verdad, me he acostumbrado a salir contigo cada tarde, a caminar juntos, a hablar, creo que me costará bastante cambiar mi rutina. Pero no puedo hacer nada, ya estás preparada.
Al día siguiente no estabas y no estaba en el pueblo, había vuelto a mi lugar original... ¿Preparada para qué? ¿Preparada para aceptar el mundo real? Mi mundo real era aquel pueblo, aquel castillo, ¡a mi manera pero lo era!
Llevo meses pensando en que quizás me falta algo, sí. Seguridad. La seguridad de tener a alguien que te respalde, de saber que pase lo que pase ese alguien estará ahí. Desde que no está no siento nada, es como si de repente mi capacidad de amar se haya perdido, las relaciones no me duran nada, tengo miedo de que todo salga mal,... esto con el chico dragón no pasaba, él me respaldaba, él me daba fuerzas para seguir.
¿Es ésta la realidad que debo aceptar? ¿Una realidad en la que no existen los sentimientos? ¿Quizás mi corazón no te llamaba porque no puede querer? ¿O es que realmente tú eras mi corazón materializado?
Definitivamente solo puedo esperar a que reaparezcas... por favor, déjame volver a castillo, permíteme hablar contigo, permíteme pasear contigo todos los días por el pueblo... por favor... ¡lo echo de menos!
Miraba la habitación vacía que había dejado la princesa, no se porqué pero después de un largo paseo terminé allí. Ella llegó aquí por culpa de su debilidad, porque no sabía cuidar de sí misma, no sabía cuidar de su propio corazón y tenía miedo de muchas cosas.
Las cosas tenían que volver a ser como antes, princesa. Te estabas enamorando de una fantasía pero te daré una buena noticia...
En tu mundo habrá un dragón que podrá salvarte de todo y ¿sabes? Lo encontrarás.
domingo, 16 de mayo de 2010
Comprendido
-¡Ándate! Vas a llegar tarde ¿sabes?
-¡Ya voy mamá!
-¡Las ocho!
-¡E-e-enseguida bajo! -Me apresuré todo lo que pude y bajé las escaleras, mis padres estaban esperando en el rellano para darme los últimos retoques a pesar de que ya tengo edad.
-¡Pásalo bien! Espero que todo vaya según lo planeado, hijo -dijo mi padre.
Sonreí y salí dejando la puerta abierta así que la cerraron ellos. Solo tenía que recorrer un par de calles para llegar a su casa, estaba ansioso por llegar y verla de nuevo, aunque nos habíamos separado un par de horas parecían años.
Casa número 15. Aquí está. Toqué la puerta y esperé que me abriera. Estaba preciosa, se había recogido el pelo en un moño pero se había dejado algunos mechones de los lados por fuera, tenía un precioso vestido azul, unos guantes que le llegaban al antebrazo blancos y unos zapatos de tacón blancos, lo que la hacía un poco más alta y ya casi llegaba a mi estatura, si antes pensaba que la quería ahora creo que eso ha superado los límites. Hice una reverencia y con su delicada mano me levantó la cabeza:
-¿Cuándo has hecho eso? -sonrió.
-Ahora eres una auténtica princesa -dije.
Volvió a sonreir y agarré suavemente su mano para salir. Esa noche el cielo estaba tan despejado que se podían ver todas y cada una de las estrellas que lo llenaban, el pueblo estaba repleto de luces de colores y las avenidas estaban llenas de puestos. Caminamos y caminamos hasta llegar al mirador para poder observar mejor las estrellas que adornaban la bóveda celestial.
-Señorita, ¿me permite este baile? -dije poniéndome una mano en el pecho y la otra estirada mientras hacía de nuevo una reverencia.
-Pero... si no suena música, bobo -se rió.
-Entonces -subí la cabeza- dime una manera de poder acercarme a ti.
-¿Acaso puedes estar aún más cerca? -dijo sonriendo.
Cogí su mano, la puse en mi hombro y agarré la otra. Empecé a tararear una canción cualquiera y comenzamos a bailar lentamente mirándonos a los ojos fijamente:
-Ahora si que no puedo estar más cerca -dije acercándome un poco a su lindo rostro.
-Me siento extraña -paró-. ¿En qué momento llegamos a ser esto?
-No lo sé y tampoco me arrepiento... la verdad es que yo...
-¡Despierta dormilón! -Una voz resonaba en mi cabeza así que abrí los ojos- Menos mal, aún tenemos que preparar el desayuno para ir al pueblo a comprar las cosas, la nevera esta muy vacía, suerte que aún queda leche.
-Bu-bu-buenos días princesa -dije.
-¡Buenos días!
Era un sueño. En verdad, preferiría que fuera así, me encanta verla desde este ángulo, protegerla desde mi posición, ser su amigo me llena. Gracias por dejarme acompañarte en tu camino, princesa.
martes, 4 de mayo de 2010
Visión distorsionada... Comparación instantánea
Despertó en un lugar desconocido para ella, los edificios eran del siglo XXI y no eran las casuchas a las que estaba acostumbrada, le sorprendía ver a las chicas con pantalones y enseñando más de lo que debían, era una época en la que, para sorpresa de la princesa, ya había estado. Todo esto le empezó a resultar familiar pero, aún así, era incapaz de recordar cuándo y porqué había estado en este lugar. No todo quedaba aquí, caminando por las calles vió en un escaparate su reflejo, no lo podía creer: sus ropas estaban destrozadas y sucias, se percató de que estaba descalza y su precioso pelo se había convertido en un enredo de hilos que salían de su cabeza. Aún así, cuando ella se miraba fuera de su reflejo veía un vestido azul que destacaba su largo cabello liso y tenía unos bonitos zapatos que parecían recién comprados.
La gente la miraba raro y se alejaban de ella así que supuso que la imagen que ellos veían era la del reflejo de aquel escaparate de la tienda de electrodomésticos. Siguió caminando ante la atónita mirada de los ciudadanos de aquel lugar, buscaba a su protector, al chico dragón. Mientras avanzaba los flashback empezaron a llegar a su mente y recordó porqué había estado en estas calles: el día 2 de marzo de ese mismo año estaba buscando su corazón en esta misma avenida. Se paró de repente y reflexionó... quien había recuperado su corazón era una chica, entonces ¿por qué era un chico ahora? Esa pregunta apareció en su mente y no enconraba una respuesta lógica que la respondiera.
Las personas pasaban a su alrededor incluso algunos le llegaban a tirar monedas pensando que era una mendiga. Poco después de pararse alguien familiar pasó por su lado así que empezó a caminar detrás de él sin que éste se diera cuenta Llegaron a un callejón sin salida y el chico se giró para comprobar que aquella sensación de que alguien le perseguía era cierta:
- Lo sabía ¿Qué quieres? No tengo mucho tiempo ¿Necesitas dinero? -diciendo esto sacó la cartera.
-¡No! -Gritó la chica. Nada más decir esto aquel muchacho guardó su cartera. La princesa se acercó a él y empezó a recordar quién era: el chico con el que había soñado en su estancia en el castillo, el chico que la había ignorado en el pueblo y el chico que aún ocupaba gran parte de su corazón. Ahora era su oportunidad, ahora podía verla, ahora podría decirle toda la verdad, ahora podía ser fiel a su corazón y decir lo que su órgano vital estaba pidiendo a gritos:
-¿Te conozco? -preguntó él.
-Sí, me conoces, al menos eso creo... Hace tiempo que te apareces ante mí en sueños pero no eres capaz de escucharme y no entiendo el por qué. Igualmente necesitaba verte y decirte que te quiero, yo lo siento así, necesitaba decírtelo para poder seguir.
Esperando otro tipo de respuesta, el chico se encogió de hombros e, ignorando las frases de ella, salió del callejón. La princesa bajó la cabeza, no daba crédito a lo que estaba pasando... ¿alguien es capaz de pasar de esta manera de una declaración? Levantó la cabeza y , para su sorpresa, un ente transparente se apareció ante ella, era igual que el chico que había escapado anteriormente de ese callejón.
-Lo siento, se quien eres, te recuerdo perfectamente pero, desgraciadamente, ya no existo. Por tu bien olvídale, ya no soy él, esa persona de la que tu te has enamorado soy yo, no él. Sigue adelante, no me sigas buscando donde no estoy. Pertenezco al pasado y ahí es donde debo estar para ti, ¿lo entiendes?
Ella se adelantó varios pasos e intentó tocarle la mano que anteriormente él había extendido pero se fue desvaneciendo hasta solo quedar ella y el callejón. Su corazón salió de su pecho y se alzó hacia el cielo intentando perseguir a aquel ente mientras ella lloraba sin poder hacer nada.
Ahora lo entendía todo, esa sensación le era familiar, sus ropas empezaron a transformarse y a dejar de ser solo aquel reflejo, ahora verdaderamente llevaba esos harapos que representaban su malestar y su dolor ante aquella realidad.
...Mientras en el castillo...
-El veneno deberia de dejar de hacer efecto pronto, el tendero ha dicho que no es tan grave. Tal y como te prometí aquí tienes una flor por este día, mañana intentaré traerte tu preferida ¿de acuerdo? -dijo el chico dragón mientras le acariciaba el pelo.
Poco a poco la princesa abrió los ojos ante la mirada del chico y éste sonrió:
-Buenos días -dijo.
-Buenos días, que bien sienta volver a la realidad -se sentó como pudo y abrazó fuertemente al chico. La sensación de dolor había desaparecido, todo había sido un mal sueño, pero sabía que al final de todo debía olvidar a ese ladrón de corazones y seguir adelante.
La gente la miraba raro y se alejaban de ella así que supuso que la imagen que ellos veían era la del reflejo de aquel escaparate de la tienda de electrodomésticos. Siguió caminando ante la atónita mirada de los ciudadanos de aquel lugar, buscaba a su protector, al chico dragón. Mientras avanzaba los flashback empezaron a llegar a su mente y recordó porqué había estado en estas calles: el día 2 de marzo de ese mismo año estaba buscando su corazón en esta misma avenida. Se paró de repente y reflexionó... quien había recuperado su corazón era una chica, entonces ¿por qué era un chico ahora? Esa pregunta apareció en su mente y no enconraba una respuesta lógica que la respondiera.
Las personas pasaban a su alrededor incluso algunos le llegaban a tirar monedas pensando que era una mendiga. Poco después de pararse alguien familiar pasó por su lado así que empezó a caminar detrás de él sin que éste se diera cuenta Llegaron a un callejón sin salida y el chico se giró para comprobar que aquella sensación de que alguien le perseguía era cierta:
- Lo sabía ¿Qué quieres? No tengo mucho tiempo ¿Necesitas dinero? -diciendo esto sacó la cartera.
-¡No! -Gritó la chica. Nada más decir esto aquel muchacho guardó su cartera. La princesa se acercó a él y empezó a recordar quién era: el chico con el que había soñado en su estancia en el castillo, el chico que la había ignorado en el pueblo y el chico que aún ocupaba gran parte de su corazón. Ahora era su oportunidad, ahora podía verla, ahora podría decirle toda la verdad, ahora podía ser fiel a su corazón y decir lo que su órgano vital estaba pidiendo a gritos:
-¿Te conozco? -preguntó él.
-Sí, me conoces, al menos eso creo... Hace tiempo que te apareces ante mí en sueños pero no eres capaz de escucharme y no entiendo el por qué. Igualmente necesitaba verte y decirte que te quiero, yo lo siento así, necesitaba decírtelo para poder seguir.
Esperando otro tipo de respuesta, el chico se encogió de hombros e, ignorando las frases de ella, salió del callejón. La princesa bajó la cabeza, no daba crédito a lo que estaba pasando... ¿alguien es capaz de pasar de esta manera de una declaración? Levantó la cabeza y , para su sorpresa, un ente transparente se apareció ante ella, era igual que el chico que había escapado anteriormente de ese callejón.
-Lo siento, se quien eres, te recuerdo perfectamente pero, desgraciadamente, ya no existo. Por tu bien olvídale, ya no soy él, esa persona de la que tu te has enamorado soy yo, no él. Sigue adelante, no me sigas buscando donde no estoy. Pertenezco al pasado y ahí es donde debo estar para ti, ¿lo entiendes?
Ella se adelantó varios pasos e intentó tocarle la mano que anteriormente él había extendido pero se fue desvaneciendo hasta solo quedar ella y el callejón. Su corazón salió de su pecho y se alzó hacia el cielo intentando perseguir a aquel ente mientras ella lloraba sin poder hacer nada.
Ahora lo entendía todo, esa sensación le era familiar, sus ropas empezaron a transformarse y a dejar de ser solo aquel reflejo, ahora verdaderamente llevaba esos harapos que representaban su malestar y su dolor ante aquella realidad.
...Mientras en el castillo...
-El veneno deberia de dejar de hacer efecto pronto, el tendero ha dicho que no es tan grave. Tal y como te prometí aquí tienes una flor por este día, mañana intentaré traerte tu preferida ¿de acuerdo? -dijo el chico dragón mientras le acariciaba el pelo.
Poco a poco la princesa abrió los ojos ante la mirada del chico y éste sonrió:
-Buenos días -dijo.
-Buenos días, que bien sienta volver a la realidad -se sentó como pudo y abrazó fuertemente al chico. La sensación de dolor había desaparecido, todo había sido un mal sueño, pero sabía que al final de todo debía olvidar a ese ladrón de corazones y seguir adelante.
domingo, 2 de mayo de 2010
El final inesperado
El chico dragón y la disfrazada princesa caminaban por las calles del pueblucho, hacia tiempo que habían salido de ese castillo y aunque el pueblo quedaba a las afueras de donde estaba situado, si mirabas hacia el este siempre veían la torre de éste alzándose intentando tocar el cielo.
-Muchas veces he pensado en volver ¿sabes? -dijo la princesa.
-¿Por qué? ¿Te has sentido incómoda aquí? -preguntó el chico.
-Sí, muchísimo. Hay veces que creo ver a aquel chico que me ignoró ¿te acuerdas? Otras veces simplemente me apetece estar sola, miles de razones, pero he tenido que seguir, porque sé que ahí dentro no encontraría nada bueno.
-Es normal sentir miedo a veces, princesa, pero si no arriesgas nunca ganarás.
Nada más decir esto, les llamó la atención un cartel que había en una tienda montada por ahí cerca:
"Apueste su vida por la felicidad plena".
-¿Has visto eso? ¿Qué tarado querría arriesgar su vida por una felicidad que ni siquiera se sabe si es real?-comentó el chico.
-¡Probemos! -gritó la princesa y, antes de darse cuenta, ya estaba delante de el tendero charlando con él.
-No lo hagas, es una mentira.
-Bella campesina, tengo aquí tres manzanas, una de ella te dará la eterna felicidad dándote lo que más deseas y las otras dos contienen un veneno, un veneno que te sumiría como la blancanieves en el cuento, pero escúchame hija mía, esta felicidad es real, por mucho que pienses que no -El tendero trataba de convencerla y le empezó a enseñar fotos de gente que había obtenido la felicidad de ese modo.
-Venga, probaré. -dijo ella.
-No, no lo hagas, por favor, no te rindas a este juego, la felicidad se haya esforzándote por ella, no en un juego que ofrece un tendero que encima te dice que si no la consigues morirás.
Ignorando los consejos del chico, la princesa observó las tres manzanas: Una era verde, tenía una pequeña manchita y decidió apartarla, luego vio otra que era roja pero no brillaba tanto como la otra roja que había a su lado, así que cogió la última.
-Escogeré esa, señor.
-Buena elección -dijo éste.
-¡MALA ELECCIÓN! ¡Suéltala! -pero la pequeña caprichosa cogió la manzana y la mordió. Pasaron varios segundos, segundos angustiantes para el chico dragón que sin duda esperaba que cayera desmayada porque sabía que quien juega con fuego, se quema. Ella lo miró después de un largo silencio y dijo:
-Oye, esta manzana esta... -no le dio tiempo de terminar la frase, se desmayó pero el chico la cogió con tiempo en brazos y se la llevó.
-Por tu bien cierra ese chiringuito porque te juro que como le pase algo a mi princesa las vas a pagar, traidor. -Gritó mientras caminaba con ella en brazos.
Él decidió ir de nuevo al castillo. Tras un largo camino de llegada, subió las escaleras y la depositó en su cama con mucho cuidado:
-Esto pasa cuando ansías la felicidad con toda tu alma, princesa. Yo se que es difícil, que parece que nunca la vas a hallar, pero no hay que rebajarse tanto, bella -mientras decía esto, acariciaba la cara de la chica dormida. La arropó y se quedó agarrándole la mano mientras esperaba que se despertara algún día.
lunes, 19 de abril de 2010
¿Me oyes?
Se oían risas de fondo, la princesa disfrazada y el antiguo dragón paseaban mirando puestos en el pueblecillo. En esta semana ella había intentado conocer lo más posible a toda la gente después de un mes y medio encerrada, intentar reconocer lo que había olvidado por completo. De repente miró hacia el frente y creyó reconocer a alguien, un chico, sí, ¡ella lo conocía! Corrió hacia él y se puso a su lado, sonriendo le dijo:
-¡Hola! Creo que te conozco -no recibió respuesta- ¿Hola? -sacudió su mano delante de él pero no la veía -¡Eo! ¿Pero me estás oyendo? ¿Por qué no puedes oirme?
Al ver que no obtenía ninguna respuesta, se adelantó y se puso delante pero, increíblemente, el cuerpo del muchacho traspasó el de ella.
-¡Qué es esto! ¡Eeeeeeeeh! -volvió a adelantarse hasta él - Escucha, no entiendo porque no puedes oirme pero se que te he visto en algún lado, lo se y necesito saber quien eres, de qué te conozco, qué fuiste en mi vida, por favor, escúchame...
En ese momento el chico se paró y miró a su alrededor.
-¿Me has oído? -Nada más decir esto, él se encogió de hombros y siguió caminando, al contrario que la princesa, se quedó parada mirando como ese chico se alejaba de ella sin que pudiera hacer nada.
-¿Quién era? -preguntó el antiguo dragón.
-No me escuchaba, no lo entiendo -respondió.
El chico seguía caminando bajo la atenta mirada de la princesa. Ya a lo lejos, vió como este chico intentaba hablar con una chica vestida de azul pero tampoco le escuchaba y también ella le traspasaba como si no le viera, también era invisible.
-¡Qué extraño! -la voz del chico dragón interrumpió el silencio.
-Cada vez lo entiendo menos, créeme -Siguieron caminando, esta vez en sentido contrario a aquellas personas, hasta que de pronto, la princesa se paró en seco:
-¡Ahora lo entiendo! ¡Es él! ¡Por eso no me oía!
-¿Quién?
-Una persona para la cual, desgraciadamente, siempre seré invisible, pero ¿sabes? creo que así es mejor.
-Espero que no sea peor el remedio que la enfermedad, pequeña.
-No lo será, es pasado, amigo, pasado -sonrió.
-¡Hola! Creo que te conozco -no recibió respuesta- ¿Hola? -sacudió su mano delante de él pero no la veía -¡Eo! ¿Pero me estás oyendo? ¿Por qué no puedes oirme?
Al ver que no obtenía ninguna respuesta, se adelantó y se puso delante pero, increíblemente, el cuerpo del muchacho traspasó el de ella.
-¡Qué es esto! ¡Eeeeeeeeh! -volvió a adelantarse hasta él - Escucha, no entiendo porque no puedes oirme pero se que te he visto en algún lado, lo se y necesito saber quien eres, de qué te conozco, qué fuiste en mi vida, por favor, escúchame...
En ese momento el chico se paró y miró a su alrededor.
-¿Me has oído? -Nada más decir esto, él se encogió de hombros y siguió caminando, al contrario que la princesa, se quedó parada mirando como ese chico se alejaba de ella sin que pudiera hacer nada.
-¿Quién era? -preguntó el antiguo dragón.
-No me escuchaba, no lo entiendo -respondió.
El chico seguía caminando bajo la atenta mirada de la princesa. Ya a lo lejos, vió como este chico intentaba hablar con una chica vestida de azul pero tampoco le escuchaba y también ella le traspasaba como si no le viera, también era invisible.
-¡Qué extraño! -la voz del chico dragón interrumpió el silencio.
-Cada vez lo entiendo menos, créeme -Siguieron caminando, esta vez en sentido contrario a aquellas personas, hasta que de pronto, la princesa se paró en seco:
-¡Ahora lo entiendo! ¡Es él! ¡Por eso no me oía!
-¿Quién?
-Una persona para la cual, desgraciadamente, siempre seré invisible, pero ¿sabes? creo que así es mejor.
-Espero que no sea peor el remedio que la enfermedad, pequeña.
-No lo será, es pasado, amigo, pasado -sonrió.
martes, 13 de abril de 2010
Escape
Como todos los días, la princesa miraba por la ventana del alto castillo que el dragón vigilaba. Ya habían pasado un mes y once días desde que se encontraron aquella noche oscura en las calles de la ciudad, aquella noche en la que prometió protegerla, aquella noche en la que empezaría su largo camino hasta la seguridad y felicidad. Largos cuarenta y dos días que, a la espera de una felicidad, solo traían soledad.
Un buen día, se le pasó por la mente a la pequeña princesa "¿por qué no salir?", el hecho de que la proteja no tiene porqué cambiar fuera de palacio. Ella se levantó un día, se miró al espejo y frente al antiguo aspecto de una adolescente que recién entra en esta época, estaba el de una chica de cerca de unos veinte años, ¿qué ha pasado? Era la hora, era la hora de abandonar los cuentos de hadas, los cuentos en donde un dragón protege a la princesa y donde un príncipe bueno acude a su rescate. Después de ver el gran cambio, se asomó a la ventana y gritó:
-¡Es hora! ¡Dragón, vámonos, abandonemos este solitario castillo, abandonemos esta rutina, aventuremonos en una vida diferente!
-¿Perdón, princesa? -preguntó sorprendido éste.
Seguidamente la chica buscó en su armario unas prendas de campesina y se quitó la corona plateada que adornaba su larga melena castaña. Encontró un traje azul con un delantal y se lo puso, se soltó el pelo, lo peinó y bajó rápidamente las escaleras. Al salir se encontró con la cara sorprendida del dragón:
-¿Echabas de menos tu cuerpo humano? -lo tocó y en un momento se volvió a convertir en el muchacho que era antes de convertirse en el gran dragón.
-¿Y esto?
-Esto no es todo, vámonos, tenemos mucho mundo que descubrir -le agarró de la mano y andaron juntos hacía el pueblo- Encerrarme no me va a ayudar, ¿qué te parece si conocemos un poco cómo están las cosas por aquí?
-Creo que es la mejor desición que ha tomado.
-Trátame de tú y por cierto, creo que no va a hacer falta que me protejas demasiado, de las caídas aprendemos ¿no?
-S-sí.
Caminaron un buen rato hasta que se encontraron a la entrada del pueblo. Se paró la princesa y seguidamente él. Ella se quedó pensando en el sitio, lo miró y dijo:
-¿Cuál es tu nombre?
-No tengo.
Tanto tiempo con él y nunca le había preguntado su nombre.
-Pues cuando quieras, puedes ponértelo -sonrió y emprendieron de nuevo la andanza adentrándose en el pueblo.
Un buen día, se le pasó por la mente a la pequeña princesa "¿por qué no salir?", el hecho de que la proteja no tiene porqué cambiar fuera de palacio. Ella se levantó un día, se miró al espejo y frente al antiguo aspecto de una adolescente que recién entra en esta época, estaba el de una chica de cerca de unos veinte años, ¿qué ha pasado? Era la hora, era la hora de abandonar los cuentos de hadas, los cuentos en donde un dragón protege a la princesa y donde un príncipe bueno acude a su rescate. Después de ver el gran cambio, se asomó a la ventana y gritó:
-¡Es hora! ¡Dragón, vámonos, abandonemos este solitario castillo, abandonemos esta rutina, aventuremonos en una vida diferente!
-¿Perdón, princesa? -preguntó sorprendido éste.
Seguidamente la chica buscó en su armario unas prendas de campesina y se quitó la corona plateada que adornaba su larga melena castaña. Encontró un traje azul con un delantal y se lo puso, se soltó el pelo, lo peinó y bajó rápidamente las escaleras. Al salir se encontró con la cara sorprendida del dragón:
-¿Echabas de menos tu cuerpo humano? -lo tocó y en un momento se volvió a convertir en el muchacho que era antes de convertirse en el gran dragón.
-¿Y esto?
-Esto no es todo, vámonos, tenemos mucho mundo que descubrir -le agarró de la mano y andaron juntos hacía el pueblo- Encerrarme no me va a ayudar, ¿qué te parece si conocemos un poco cómo están las cosas por aquí?
-Creo que es la mejor desición que ha tomado.
-Trátame de tú y por cierto, creo que no va a hacer falta que me protejas demasiado, de las caídas aprendemos ¿no?
-S-sí.
Caminaron un buen rato hasta que se encontraron a la entrada del pueblo. Se paró la princesa y seguidamente él. Ella se quedó pensando en el sitio, lo miró y dijo:
-¿Cuál es tu nombre?
-No tengo.
Tanto tiempo con él y nunca le había preguntado su nombre.
-Pues cuando quieras, puedes ponértelo -sonrió y emprendieron de nuevo la andanza adentrándose en el pueblo.
miércoles, 7 de abril de 2010
Dulce despertar.
Por una vez la princesa se atrevió a pasear por los jardines del castillo. Las flores eran preciosas, la primavera se daba a conocer en cada rincón del jardín y los árboles proyectaban una sombra que hacían del paisaje algo maravilloso. En medio había un banco, debajo de una de las sombras de dichos árboles y había alguien sentado "¿quién sería?" se preguntó a sí misma. Era la primera vez en tanto tiempo que alguien la vería, no quería por una parte, por otra deseaba saber quien era aquel muchacho que estaba sentado allí. Dió media vuelta y se dispuso a volver al castillo pero Él se percató de que había alguien además de su persona y se giró para descubrirlo:
- ¿Hola? Estaba aquí...
La princesa se dió la vuelta, era Él, uno de aquellos que habían osado entrar en su corazón con un pequeño permiso y excediéndose de sus derechos.
- ¿Ha venido para qué? -Preguntó un poco enfadada.
- Me apetecía saber cómo estaba, ¿puedo pedirle que me acompañe a dar un paseo por este lindo jardín? -Sonrió.
Ella no se movió de su sitio, estaba pensando si ir o no ir, ¿cómo después de tanto tiempo quiere venir? Antes de que pudiera hacer nada Él la agarró del brazo y empezaron a correr por el jardín.
Ella estaba feliz. Ella sonreía. Ella le miraba con cara enamorada. Ella soñaba con hacer esto cada minuto de su vida. Ella se despreocupaba del pasado. Ella quería abrazarlo. Ella quería acariciarlo. Ella quería besarlo.
ELLA DESPERTÓ.
-¡Dragón!
El dragón se giró rapidamente al oir el grito de su princesa.
-No dejes que nadie se acerque, nadie, por favor, nadie.
-¿Ha tenido un mal sueño? -preguntó el dragón.
-No... -entró y se acostó en su cama- Ha sido el mejor de mi vida.
- ¿Hola? Estaba aquí...
La princesa se dió la vuelta, era Él, uno de aquellos que habían osado entrar en su corazón con un pequeño permiso y excediéndose de sus derechos.
- ¿Ha venido para qué? -Preguntó un poco enfadada.
- Me apetecía saber cómo estaba, ¿puedo pedirle que me acompañe a dar un paseo por este lindo jardín? -Sonrió.
Ella no se movió de su sitio, estaba pensando si ir o no ir, ¿cómo después de tanto tiempo quiere venir? Antes de que pudiera hacer nada Él la agarró del brazo y empezaron a correr por el jardín.
Ella estaba feliz. Ella sonreía. Ella le miraba con cara enamorada. Ella soñaba con hacer esto cada minuto de su vida. Ella se despreocupaba del pasado. Ella quería abrazarlo. Ella quería acariciarlo. Ella quería besarlo.
ELLA DESPERTÓ.
-¡Dragón!
El dragón se giró rapidamente al oir el grito de su princesa.
-No dejes que nadie se acerque, nadie, por favor, nadie.
-¿Ha tenido un mal sueño? -preguntó el dragón.
-No... -entró y se acostó en su cama- Ha sido el mejor de mi vida.
domingo, 4 de abril de 2010
Un mes junto a ella...
Hace un mes que no dejo que nadie se acerque a mi pequeña princesa, he de decir que la veo asomada en esa ventanilla sin decir nada, mirando al infinito cada día, sin moverse. Me pregunto cómo estará.
Hace un mes que él no deja que nadie se acerque a mi, no hago más que mirar por esta ventana sin gesticular, solamente me aparto de ella para dormir. Al mirar al cielo pienso ¿alguien vendrá?
He intentado hablar con ella pero no me mira cuando lo hago ¿se habrá enfadado conmigo?
Ha intentado hablar conmigo pero yo no quiero hablar con nadie, espero que no piense que le odio o cualquier cosa, realmente él me ha salvado de esos malvados hombres que se aprovechan de mi... le estaré eternamnte agradecida.
Unos cuantos días en este mes ha entrado al castillo y no la he vuelto a ver hasta dos o tres días después, eso me preocupa.
Alguna que otra vez me he sentido débil y he tenido que entrar para que no me vea llorar, tengo que aparentar ser fuerte, si yo lo soy, él lo será.
¿Se sentirá sola? Eso explicaría sus ausencias durante días. ¿Por qué no sale? ¿Por qué no habla? ¿Por qué no explora el mundo? Es verdad que yo la estoy protegiendo, pero salir no es malo, conocer gente no es malo, lo malo es que intenten llevarse su corazón.
Me siento sola cuando me ausento, a veces pienso que nadie jamás vendrá a buscarme y yo no quiero salir de aquí, yo no quiero buscar, yo no quiero que nadie me haga daño, si salgo de aquí estaré vulnerable a todos aquellos que quieran hacerlo.
Un día de estos me atreveré a hablarle y a intentar que salga, quiero verla sonreír de corazón y por más que lo intento nunca lo consigo.
Yo agradezco el esfuerzo que está haciendo... pero hasta que no venga el adecuado no quiero que nadie me vea, no quiero que me hagan daño.
lunes, 1 de marzo de 2010
Esta vez seré yo misma el dragón que proteja a la princesa
..Camino por la calle y siento que me falta algo, algo esencial, ¿mi cerebro? Qué va, si no no podría pensar, ¿mis piernas? No, qué va...
-Perdón...
Una chica se fija en mi, ¿porqué me hablará?
-Hola.. ¿quien eres? -le pregunté - miré su ropa, estaba llena de sangre y tenía el pecho vacío. ¡ESO ES! Le falta un corazón, y a mi también.
-¿Lo has visto? -me preguntó entre lágrimas - Un hombre se lo llevó y no lo he visto, me hace falta... -solloza.
-¿El qué?
-Mi corazón... -llora más fuerte- ¿dónde está? .. lo necesito, lo nece
sito por favor ayúdame a buscarlo... -llora.
Sin pensarlo dos veces la abracé, acaricié su pelo mientras mi ropa se llenaba de lágrimas y sangre.
-No llores por favor, te ayudaré a buscarlo, pero no llores.
Caminámos de la mano por la calle, ella me contó lo que hizo ese hombre, ¿cómo puede haber alguien así? La ilusionó, le prometió casarse, le prometió estar con ella siempre, conocer muchos sitios juntos, compartir una vida, pero la dejó tirada. Su corazón se lo llevó aquel hombre.
-¿Por qué? -la chica me miró extrañada cuando dije eso- ¿Por qué tiene que haber gente así?
-¿Acaso hay gente que no lo sea? -me miró con los ojos llorosos- Todos los príncipes que han venido a por mi, me han dicho lo mismo, me han prometido el cielo y luego se me ha derrumbado, pero ninguno se había llevado mi corazón...
En ese momento me di cuenta de algo rojo tirado en el piso. Nos acercamos corriendo, era su corazón, estaba en el piso roto en miles de pedazos, lleno de sangre. Lo cogí con mucho cuidado y uniendo poco a poco sus piezas quedo algo reconstruido.
-¿Lo quieres? -sonreí.
-Solamente si me proteges de los hombres malvados para siempre, para que no se vuelva a romper...
Asentí con la cabeza y lo inserté en su pecho, el cual dejó de sangrar inmediatamente. La sangre desapareció de su vestido, de su pecho, de mis manos, de su cuerpo, de su pelo, de todos lados.
Continuamos caminando y ella me llevó al castillo. Cuando llegamos se metió en la torre y se asomó desde lo alto:
-¿Preparado?
Asentí de nuevo con la cabeza e inmediatamente mi cuerpo se empezó a transformar en un enorme dragón rojo.
"No volverás a ser herida, princesa, no dejaré que nadie se acerque a tu castillo, solo existiremos tú y yo, seremos uno, nadie más vendrá, así no volverán a quitarte tu lindo corazón y no volveré a verte llorar. Por favor, prométeme que no lo harás"
-Perdón...
Una chica se fija en mi, ¿porqué me hablará?
-Hola.. ¿quien eres? -le pregunté - miré su ropa, estaba llena de sangre y tenía el pecho vacío. ¡ESO ES! Le falta un corazón, y a mi también.
-¿Lo has visto? -me preguntó entre lágrimas - Un hombre se lo llevó y no lo he visto, me hace falta... -solloza.
-¿El qué?
-Mi corazón... -llora más fuerte- ¿dónde está? .. lo necesito, lo nece
sito por favor ayúdame a buscarlo... -llora.
Sin pensarlo dos veces la abracé, acaricié su pelo mientras mi ropa se llenaba de lágrimas y sangre.
-No llores por favor, te ayudaré a buscarlo, pero no llores.
Caminámos de la mano por la calle, ella me contó lo que hizo ese hombre, ¿cómo puede haber alguien así? La ilusionó, le prometió casarse, le prometió estar con ella siempre, conocer muchos sitios juntos, compartir una vida, pero la dejó tirada. Su corazón se lo llevó aquel hombre.
-¿Por qué? -la chica me miró extrañada cuando dije eso- ¿Por qué tiene que haber gente así?
-¿Acaso hay gente que no lo sea? -me miró con los ojos llorosos- Todos los príncipes que han venido a por mi, me han dicho lo mismo, me han prometido el cielo y luego se me ha derrumbado, pero ninguno se había llevado mi corazón...
En ese momento me di cuenta de algo rojo tirado en el piso. Nos acercamos corriendo, era su corazón, estaba en el piso roto en miles de pedazos, lleno de sangre. Lo cogí con mucho cuidado y uniendo poco a poco sus piezas quedo algo reconstruido.
-¿Lo quieres? -sonreí.
-Solamente si me proteges de los hombres malvados para siempre, para que no se vuelva a romper...
Asentí con la cabeza y lo inserté en su pecho, el cual dejó de sangrar inmediatamente. La sangre desapareció de su vestido, de su pecho, de mis manos, de su cuerpo, de su pelo, de todos lados.
Continuamos caminando y ella me llevó al castillo. Cuando llegamos se metió en la torre y se asomó desde lo alto:
-¿Preparado?
Asentí de nuevo con la cabeza e inmediatamente mi cuerpo se empezó a transformar en un enorme dragón rojo.
"No volverás a ser herida, princesa, no dejaré que nadie se acerque a tu castillo, solo existiremos tú y yo, seremos uno, nadie más vendrá, así no volverán a quitarte tu lindo corazón y no volveré a verte llorar. Por favor, prométeme que no lo harás"
viernes, 12 de febrero de 2010
te lo dije :) (Bipolaridad2sesión)
-Jajajaajaj te lo dije!
-Qué?-Te lo dije, te dije que no te enamoraras de nuevo, te lo dije!
-Como si lo pudiera evitar...
-Y qué vas a hacer?
-Tú qué crees? -sonríe.
-No, no lo hagas.
-Que mande todo a la mierda?
-Ah no, eso sí. Lo que no te dejo que hagas es que sigas viviendo, querida.
-Ya no siento nada, estoy rota por dentro, me duele...
-Lo se, te entiendo, yo también lo estoy sintiendo, yo también veo como te hundes, yo también veo como te enamoras y sales perdiendo, yo también te veo dar todo y recibir nada.
-Espero?
-A qué? A que vuelva? Tu definitivamente eres gilipoyas, crees que alguien que te deja hundirte despues de dar todo lo que has dado se merece UNA SOLA LÁGRIMA TUYA? ÓDIALO, eso es lo que deberías hacer, ODIARLO
-Esperar a vivir o no, me refiero.
-Haz lo que te de la gana, pero si sigues viviendo te voy a dar un consejo.
-¿Cuál?
-Déjame apoderarme de ti, por favor.
-Si te apoderas de mi, acabarás con mi vida.
-Por eso.
-Tanto quieres que yo muera?
-Sí, hace falta decirlo?
-Por qué?
-Por qué, qué?
-Por qué todo tiene que ser así?
-Porque te dejas manipular, dejas que te enamoren, dejas hacerte daño y eso, querida mía, no hace más que enfurecerme y hacer que cuando vuelva, estés peor.
-Podríamos llegar a un acuerdo, yo sigo viviendo pero tu dentro de mi, solamente tú, como la otra vez, pero al contrario. ¿Podrás soportarlo? ¿Podrás aguantar sin atentar contra nuestra vida?
-No.
-Por favor, quiero estar aquí, quiero seguir viviendo, por favor.
-Hace un momento no querías.
-Pero yo quiero ver lo que pasa, dentro de un par de días, quiero saberlo.
-Y dale, QUE NO VA A VOLVER SUBNORMAL.
-Y que pasa con mis amigos?
-Lo soportarán.
-Tienes razón,. PERO NO! no... no moriré, ni tú tampoco, vamos a vivir juntos, pero tu... predominarás sobre mí. ¿Aceptas el trato?
-Perderás amigos.
-Si es así, te dejaré que nos mates.
-Voy preparando el cuchillo entonces.
-Sí, pero para luego, por favor...
¿Estás ahí?
Hola, ¿cómo estás? Yo bien, he estado pensando y creo que todo va mejor ahora que me escuchas y que siempre estás ahí. ¿Sabes? El otro día se me pasó por la cabeza abandonarlo todo y dejar que el tiempo transcurra a ver qué tal. ¿Tú qué piensas? Mi vida siempre ha sido dificil, pero vamos, como la de todos ¿no crees? He luchado tanto por todo, a veces me he rendido fácilmente, pero ahora no me estoy rindiendo, ¿me das una recompensa? Bueno, supongo que mi recompensa es simplemente ser feliz durante pequeños momentos. Todo es tan corto en esta vida, cuando menos te lo esperas adiós. ¿Qué te queda después de eso? Es que no lo entiendo, ¿recordar momentos malos para no volver a cometer los mismos errores? o ¿recordar los buenos momentos y pensar que fuiste feliz durante un tiempo?
·La chica del texto anterior, estaba encerrada en un cuarto sin luz, pero aún así, creyó que alguien la escuchaba.
·La chica del texto anterior, estaba encerrada en un cuarto sin luz, pero aún así, creyó que alguien la escuchaba.
sábado, 6 de febrero de 2010
Do you know what It's like when...
-Hola...
La chica giró la cara hacia donde venía esa voz, era un chico más o menos de su edad, alto y con los ojos azules. Llevaba una camisa blanca de botones y encima un jersey azul como el cielo, que dejaba sobresalir el cuello de la camisa. Sus pantalones eran vaqueros y llevaba unos converse como calzado.
-¿Puedo sentarme? -dijo al ver que ella no respondía a su saludo. Ella asintió con la cabeza y se sentó junto a ella en el filo del muelle. Se veía el horizonte, estaba anocheciendo y el cielo había tomado un tono anaranjado precioso. El sol estaba ya por la mitad y su reflejo se veía en el mar. Al ver que seguía sin decir nada, éste preguntó- ¿qué es lo que te tiene pensativa?
-¿Ves el sol? Parece que esta más cerca de lo que está realmente...
-Sí, es preciosa esta puesta de sol, pero... aún no me has respondido.
La observaba, miraba al horizonte y sonreía:
-Me siento vacía y llena a la vez.
-¿Por qué te sientes vacía? -preguntó el chico.
-La razón la tienes delante.
-¿El mar?
-Exacto -bajó la cabeza y con la mano derecha se puso un poco el pelo detrás de su oreja, dejando ver su rostro desde el perfil derecho.
-¡Oh! Entiendo... extrañas a alguien, ¿verdad?
No dijo nada, asintió con la cabeza y seguidamente la volvió a levantar para ver la puesta de sol. Se hizo el silencio mientras el sol bajaba aún más y su color se apagaba para dejar paso a la oscuridad de la noche:
-Me siento llena porque le quiero y él... bueno, supongo que también me quiere, pero vacía porque este estúpido mar no hace otra cosa que separarnos. ¿Sabes? Yo nunca hubiera aceptado esto, soy de esas chicas que desde que ven un obstáculo, se rinden ante él. Jamás se me hubiera pasado por la cabeza estar con alguien así, y mírame, aquí estoy viendo una puesta de sol pensando en el día que volvamos a vernos.
-Te entiendo. Así que no es un chico cualquiera ¿eh?
-Pues no.
-¿Sabes lo que pienso yo? Que quizás deberías dejar de maldecir la distancia, a parte de hacer que te enfrentes a un gran obstáculo, demuestra que no es un chico cualquiera, que posiblemente sea... el que andabas buscando.
-¿Tú crees? Quizás solamente he crecido y dentro de un rato me aburra, además, ¿quien te dice que no pueda encontrar a una chica de allí?
El chico se echó a reir, por fin había dado con la raíz del problema:
-¿De qué te ríes?
-De ti, ¿tú confías en él?
-Sí pero...
-Shh! -le puso un dedo cerrando su boca- En el momento en el que hay un pero, ya no confías. Mira... lo único que te queda es esperarle, aprovechar cada segundo que estés con él y si llega ese temido momento en el que encuentre a alguien, pues... alegrarte, no podrás hacer nada ¿no crees?
-Tienes razón -la chica que hasta ahora lo había estado mirando, apartó sus ojos y los dirigó hacia el mar. Ya no existía puesta de sol, el sol se había escondido completamente y ahora la luna reinaba el cielo.
-Confía en él, como has hecho hasta el momento, no dejes que este obstáculo te venza, no otra vez.
El chico se levantó y tendió su mano para ayudarla a ponerse en pie. Ella cogió su mano y se levantó:
-Gracias.
La chica giró la cara hacia donde venía esa voz, era un chico más o menos de su edad, alto y con los ojos azules. Llevaba una camisa blanca de botones y encima un jersey azul como el cielo, que dejaba sobresalir el cuello de la camisa. Sus pantalones eran vaqueros y llevaba unos converse como calzado.
-¿Puedo sentarme? -dijo al ver que ella no respondía a su saludo. Ella asintió con la cabeza y se sentó junto a ella en el filo del muelle. Se veía el horizonte, estaba anocheciendo y el cielo había tomado un tono anaranjado precioso. El sol estaba ya por la mitad y su reflejo se veía en el mar. Al ver que seguía sin decir nada, éste preguntó- ¿qué es lo que te tiene pensativa?
-¿Ves el sol? Parece que esta más cerca de lo que está realmente...
-Sí, es preciosa esta puesta de sol, pero... aún no me has respondido.
La observaba, miraba al horizonte y sonreía:
-Me siento vacía y llena a la vez.
-¿Por qué te sientes vacía? -preguntó el chico.
-La razón la tienes delante.
-¿El mar?
-Exacto -bajó la cabeza y con la mano derecha se puso un poco el pelo detrás de su oreja, dejando ver su rostro desde el perfil derecho.
-¡Oh! Entiendo... extrañas a alguien, ¿verdad?
No dijo nada, asintió con la cabeza y seguidamente la volvió a levantar para ver la puesta de sol. Se hizo el silencio mientras el sol bajaba aún más y su color se apagaba para dejar paso a la oscuridad de la noche:
-Me siento llena porque le quiero y él... bueno, supongo que también me quiere, pero vacía porque este estúpido mar no hace otra cosa que separarnos. ¿Sabes? Yo nunca hubiera aceptado esto, soy de esas chicas que desde que ven un obstáculo, se rinden ante él. Jamás se me hubiera pasado por la cabeza estar con alguien así, y mírame, aquí estoy viendo una puesta de sol pensando en el día que volvamos a vernos.
-Te entiendo. Así que no es un chico cualquiera ¿eh?
-Pues no.
-¿Sabes lo que pienso yo? Que quizás deberías dejar de maldecir la distancia, a parte de hacer que te enfrentes a un gran obstáculo, demuestra que no es un chico cualquiera, que posiblemente sea... el que andabas buscando.
-¿Tú crees? Quizás solamente he crecido y dentro de un rato me aburra, además, ¿quien te dice que no pueda encontrar a una chica de allí?
El chico se echó a reir, por fin había dado con la raíz del problema:
-¿De qué te ríes?
-De ti, ¿tú confías en él?
-Sí pero...
-Shh! -le puso un dedo cerrando su boca- En el momento en el que hay un pero, ya no confías. Mira... lo único que te queda es esperarle, aprovechar cada segundo que estés con él y si llega ese temido momento en el que encuentre a alguien, pues... alegrarte, no podrás hacer nada ¿no crees?
-Tienes razón -la chica que hasta ahora lo había estado mirando, apartó sus ojos y los dirigó hacia el mar. Ya no existía puesta de sol, el sol se había escondido completamente y ahora la luna reinaba el cielo.
-Confía en él, como has hecho hasta el momento, no dejes que este obstáculo te venza, no otra vez.
El chico se levantó y tendió su mano para ayudarla a ponerse en pie. Ella cogió su mano y se levantó:
-Gracias.
viernes, 5 de febrero de 2010
Criada como una princesa~
Algún día un príncipe te liberará de las garras de aquel dragón...
La princesa pasó diecisiete años de su vida mirando por la pequeña ventana de aquel castillo abandonado fuera de las manos del hombre. Cada día pensaba que sería aún menos posible que alguien lograra rescatarla, ese dragón seguía delante de su castillo, no movía ni un músculo, simplemente dormía, pero sabía que si alguien intentaba llevarse a la pequeña princesa se despertaría y desataría su furia contra el que se atreviera. Ella desde la ventana cantaba al dragón, cantaba una alegre canción que contaba como el príncipe derrotaría al dragón:
El se acercó al dragón
dijo "no me ataques" y siguó
el dragón no lo perdía de vista
pero mi príncipe de manera improvista
lo atravesó con su gran espadón
"Ven princesa se que esperabas por mi
pase lo que pase no me alejaré de ti
eres la pieza que faltaba en mi vida
coge mi mano y emprendamos tu huída
nunca más te sentirás vacía"
Un campesino que andaba por allí lo escuchaba siempre, se sabía la letra completa de esa linda canción y ,armándose de valor, cogió un gran espadón y se dirigió al vacío castillo una tarde de martes. A medida que se acercaba empezó a cantar la canción a dúo con la princesa y ella, sorprendida, bajó corriendo las escaleras. El dragón se despertó y echó su aliento de fuego sobre el campesino, éste corría y corría en dirección a la puerta por la que la princesa salió y lo esperaba con ansias. El dragón mandaba coletazos y él lo esquivaba, no quería que tanto valor se quedara en un solo intento. El custodio lo miraba, lo observaba mientras oía el canto de ambos y cuando por fin el campesino alcanzó a la princesa paró de atacar, el no quería herir a la princesa, ahora sería de ese campesino:
-Si me permite, me gustaría sacarla de aquí, la he estado escuchando siempre, no sabes cuanto deseaba que este día llegara, le gustaría... ¿venir conmigo?
Y así, la princesa y el futuro príncipe andaron juntos bajo la atenta mirada del furioso dragón. Puede que no comieran perdices, pero al menos la princesa estaba a salvo de los malos hombres y el terrible dragón.
jueves, 28 de enero de 2010
Mi marca de chocolate~
Y sin darse cuenta se terminó la tableta de chocolate.
Así es todo en la vida, ¿por qué tiene que terminar? ¿por qué tiene que ser todo tan rápido?
Siempre estaba esa tableta en la despensa, nunca la tocó, simplemente estaba. Fue comprando miles de marcas de chocolate, cadbury, nestle, de todo, no le gustaba ninguna, siempre se acababa y siempre le dejaba un mal sabor de boca. Sin querer, un día miró en su despensa cosas optativas al chocolate, no quería probarlo más y de repente se fijo que tenía una tableta ahí, sin marca registrada, estaba envuelto en platina y el brillo plateado le llamo la atención. La probó y le encantó, decidió comérsela con calma, quería saborear cada mordisco, era el mejor chocolate que había probado nunca, pero llegó el último cuadradito, el final, sin darse cuenta. Lo comió como los demás y se dio cuenta de que no habría más chocolate, no sabía la marca que era ni sabía de donde provenía, pero había sido el mejor sabor de su vida.
El amor es así, como una tableta de chocolate sin marca registrada, siempre habrán desamores, siempre, sólo que, por esta vez, será un poco mas bonito que los demás para ella.
Es su punto y final.
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