..Camino por la calle y siento que me falta algo, algo esencial, ¿mi cerebro? Qué va, si no no podría pensar, ¿mis piernas? No, qué va...
-Perdón...
Una chica se fija en mi, ¿porqué me hablará?
-Hola.. ¿quien eres? -le pregunté - miré su ropa, estaba llena de sangre y tenía el pecho vacío. ¡ESO ES! Le falta un corazón, y a mi también.
-¿Lo has visto? -me preguntó entre lágrimas - Un hombre se lo llevó y no lo he visto, me hace falta... -solloza.
-¿El qué?
-Mi corazón... -llora más fuerte- ¿dónde está? .. lo necesito, lo nece
sito por favor ayúdame a buscarlo... -llora.
Sin pensarlo dos veces la abracé, acaricié su pelo mientras mi ropa se llenaba de lágrimas y sangre.
-No llores por favor, te ayudaré a buscarlo, pero no llores.
Caminámos de la mano por la calle, ella me contó lo que hizo ese hombre, ¿cómo puede haber alguien así? La ilusionó, le prometió casarse, le prometió estar con ella siempre, conocer muchos sitios juntos, compartir una vida, pero la dejó tirada. Su corazón se lo llevó aquel hombre.
-¿Por qué? -la chica me miró extrañada cuando dije eso- ¿Por qué tiene que haber gente así?
-¿Acaso hay gente que no lo sea? -me miró con los ojos llorosos- Todos los príncipes que han venido a por mi, me han dicho lo mismo, me han prometido el cielo y luego se me ha derrumbado, pero ninguno se había llevado mi corazón...
En ese momento me di cuenta de algo rojo tirado en el piso. Nos acercamos corriendo, era su corazón, estaba en el piso roto en miles de pedazos, lleno de sangre. Lo cogí con mucho cuidado y uniendo poco a poco sus piezas quedo algo reconstruido.
-¿Lo quieres? -sonreí.
-Solamente si me proteges de los hombres malvados para siempre, para que no se vuelva a romper...
Asentí con la cabeza y lo inserté en su pecho, el cual dejó de sangrar inmediatamente. La sangre desapareció de su vestido, de su pecho, de mis manos, de su cuerpo, de su pelo, de todos lados.
Continuamos caminando y ella me llevó al castillo. Cuando llegamos se metió en la torre y se asomó desde lo alto:
-¿Preparado?
Asentí de nuevo con la cabeza e inmediatamente mi cuerpo se empezó a transformar en un enorme dragón rojo.
"No volverás a ser herida, princesa, no dejaré que nadie se acerque a tu castillo, solo existiremos tú y yo, seremos uno, nadie más vendrá, así no volverán a quitarte tu lindo corazón y no volveré a verte llorar. Por favor, prométeme que no lo harás"
lunes, 1 de marzo de 2010
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me encanta la historia, pero no teneis k ser las dos prisioneras una de la otra, no todos los principes de cuento son tan malvados ni tampoco tan buenos, hay de todo, porke tiene k haberlo en este mundo ^^
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