Hace dos meses ya de nuestra última conversación. Un buen día me desperté en una cama diferente, abrí los ojos y vi una cama secundaria, supuse que era una litera, ¿qué hacía allí? La reconocí de inmediato, estaba en mi casa. Me levanté rápidamente y recorría la casa buscando a ese chico, aquel chico que me había acompañado durante seis meses, pero no lo encontré... ¿Dónde estás?
-¿Sabes? Quizás las cosas cambien, me he dado cuenta que ya no me necesitas tanto... He notado que te mueves sola, ya no me llamas tan a menudo, creo que puedes volver -me dijo.
-¿Qué quieres decir? Estoy cómoda aquí contigo... -contesté.
-Yo estaba cumpliendo una función, estaba cumpliendo con lo que tu corazón pedía, pero ya no me esta pidiendo nada más... Esto me duele más a mi que a ti, de verdad, me he acostumbrado a salir contigo cada tarde, a caminar juntos, a hablar, creo que me costará bastante cambiar mi rutina. Pero no puedo hacer nada, ya estás preparada.
Al día siguiente no estabas y no estaba en el pueblo, había vuelto a mi lugar original... ¿Preparada para qué? ¿Preparada para aceptar el mundo real? Mi mundo real era aquel pueblo, aquel castillo, ¡a mi manera pero lo era!
Llevo meses pensando en que quizás me falta algo, sí. Seguridad. La seguridad de tener a alguien que te respalde, de saber que pase lo que pase ese alguien estará ahí. Desde que no está no siento nada, es como si de repente mi capacidad de amar se haya perdido, las relaciones no me duran nada, tengo miedo de que todo salga mal,... esto con el chico dragón no pasaba, él me respaldaba, él me daba fuerzas para seguir.
¿Es ésta la realidad que debo aceptar? ¿Una realidad en la que no existen los sentimientos? ¿Quizás mi corazón no te llamaba porque no puede querer? ¿O es que realmente tú eras mi corazón materializado?
Definitivamente solo puedo esperar a que reaparezcas... por favor, déjame volver a castillo, permíteme hablar contigo, permíteme pasear contigo todos los días por el pueblo... por favor... ¡lo echo de menos!
Miraba la habitación vacía que había dejado la princesa, no se porqué pero después de un largo paseo terminé allí. Ella llegó aquí por culpa de su debilidad, porque no sabía cuidar de sí misma, no sabía cuidar de su propio corazón y tenía miedo de muchas cosas.
Las cosas tenían que volver a ser como antes, princesa. Te estabas enamorando de una fantasía pero te daré una buena noticia...
En tu mundo habrá un dragón que podrá salvarte de todo y ¿sabes? Lo encontrarás.
lunes, 30 de agosto de 2010
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