jueves, 14 de octubre de 2010

Culpable

Se despertó en un jardín que le resultaba familiar: el banco en medio roído por las termitas a medio caerse, el césped descuidado con malas hierbas, el árbol grande que se situaba justo delante del banco y, tal como esperaba, la torre donde había estado encerrada justo a su espalda. Sí, estaba en el pueblo aunque el jardín parecía arrasado por el paso del tiempo. Parecía como si hubieran pasado años de la última vez que estuvo allí. 
Era un día soleado, la luz del gran astro iluminaba la cara de la princesa, era algo que extrañaba bastante y que, curiosamente, pensó que jamás iba a volver a sentir. 
Se levantó y empezó a caminar hacia delante para seguir observando lo que tanto tiempo se había ocultado de ella. Algo le hizo parar, había una sombra a lo lejos, le parecía que ya había vivido antes esta situación, algo le decía que había pasado por ésto antes. Se apresuró a llegar a esa sombra, poco a poco se volvía menos borrosa y empezaba a dibujarse con firmeza la figura de un chico. Estaba justo detrás de él, pero éste no se movía, estaba petrificado ante el paisaje que se dibujaba delante de sus ojos. La chica, muerta de curiosidad y muerta por saber quién era, le tocó con un dedo el hombro intentando despertar a ese muchacho del trance y , tal como esperaba, éste se giró hacia ella:
-¡Cuánto tiempo! ¿verdad? -dijo al verla.
-Sí... -contestó ella. Era el ente que se le había aparecido hace unos meses, el mismo ente que dijo que no rebuscara en el alma del chico que tanto había querido durante tanto tiempo. Estaba cambiado, se le notaba un aura negativa, sentía que había algo que corroía el interior de él.
No supo que decir, simplemente se puso a su lado y empezó a observar el paso de las nubes por sus cabezas. El cielo estaba extremadamente azul y las nubes eran tan blancas que a veces tenía que bajar la mirada para no cegarse con la luz que reflejaban.
Se notaba que el tiempo había pasado, ella no sintió lo mismo cuando le vio, simplemente sintió lástima. La tristeza se respiraba en el ambiente pero ella se sentía feliz, y creía saber por qué.
-Puedo notarlo-dijo ella para romper el largo silencio que había envuelto a ambos.
-¿Lo puedes notar? Sigues siendo tan receptiva como siempre -contestó-. Las cosas han cambiado, ahora la persona que te hizo infeliz está pagando por su estupidez, ¿era eso lo que querías? 
Se quedó con los ojos tan abiertos como platos. No sabía que contestarle, empezó a pensar en todo lo que el ente le recordaba al mirarle, en todo lo que había pasado anteriormente y en los martirios que tuvo que vivir durante meses pero, aún así, sentía que la tristeza de este chico no era algo de lo que alegrarse, era algo de lo que sentir pena.
-No es que deseara que lo estuvieras pasando mal, realmente necesitabas un escarmiento, pero realmente tampoco quiero que estés viviendo esto -respondió después de un silencio sepulcral.
-¿Has oído el refrán que dice "todo lo que siembras, recoges"? -ella asintió con la cabeza- Pues quizás lo tenga un poco merecido.
-Me siento culpable -prosiguió-. Es como si ese mal se lo hubiera deseado yo, siento que quizás tenga algo de culpa por mi enorme deseo de hacerle daño. Incluso cuando noté esta tristeza casi me atrevo a esbozar una sonrisa.
-¡Eso es una tontería! No tienes culpa de nada, él decidió el camino que quería coger y sinceramente, quizás tu camino hubiera sido el correcto pero él eligió. Libérate de esa culpabilidad, es el destino y sólo cada uno de nosotros es capaz de construirlo, independientemente de lo que hagan o digan los demás, la responsabilidad será del que decida.
Al decir esto  empezó a caminar y se alejó de la chica que había quedado atónita con lo que le había dicho esa alma familiar. 
¿Realmente podía ella elegir su destino? ¿Realmente ella también decidió vivir dolida por lo que había hecho un fantasma del pasado?
Pensando esto, sintió como si alguien la observara, pero al girarse solo pudo detectar una sombra que se escondió rápidamente detrás de un árbol. Ella corrió hacia éste y se encontró con alguien que pensó que jamás volvería a ver:
-¡Tú!






...Continuará...
-GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA!-

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