sábado, 6 de febrero de 2010

Do you know what It's like when...

-Hola...
La chica giró la cara hacia donde venía esa voz, era un chico más o menos de su edad, alto y con los ojos azules. Llevaba una camisa blanca de botones y encima un jersey azul como el cielo, que dejaba sobresalir el cuello de la camisa. Sus pantalones eran vaqueros y llevaba unos converse como calzado.
-¿Puedo sentarme? -dijo al ver que ella no respondía a su saludo. Ella asintió con la cabeza y se sentó junto a ella en el filo del muelle. Se veía el horizonte, estaba anocheciendo y el cielo había tomado un tono anaranjado precioso. El sol estaba ya por la mitad y su reflejo se veía en el mar. Al ver que seguía sin decir nada, éste preguntó- ¿qué es lo que te tiene pensativa?
-¿Ves el sol? Parece que esta más cerca de lo que está realmente... 
-Sí, es preciosa esta puesta de sol, pero... aún no me has respondido.
La observaba, miraba al horizonte y sonreía:
-Me siento vacía y llena a la vez.
-¿Por qué te sientes vacía? -preguntó el chico.
-La razón la tienes delante.
-¿El mar?
-Exacto -bajó la cabeza y con la mano derecha se puso un poco el pelo detrás de su oreja, dejando ver su rostro desde el perfil derecho.
-¡Oh! Entiendo... extrañas a alguien,  ¿verdad?
No dijo nada, asintió con la cabeza y seguidamente la volvió a levantar para ver la puesta de sol. Se hizo el silencio mientras el sol bajaba aún más y su color se apagaba para dejar paso a la oscuridad de la noche:
-Me siento llena porque le quiero y él... bueno, supongo que también me quiere, pero vacía porque este estúpido mar no hace otra cosa que separarnos. ¿Sabes? Yo nunca hubiera aceptado esto, soy de esas chicas que desde que ven un obstáculo, se rinden ante él. Jamás se me hubiera pasado por la cabeza estar con alguien así, y mírame, aquí estoy viendo una puesta de sol pensando en el día que volvamos a vernos.
-Te entiendo. Así que no es un chico cualquiera ¿eh? 
-Pues no.
-¿Sabes lo que pienso yo? Que quizás deberías dejar de maldecir la distancia, a parte de hacer que te enfrentes a un gran obstáculo, demuestra que no es un chico cualquiera, que posiblemente sea... el que andabas buscando.
-¿Tú crees? Quizás solamente he crecido y dentro de un rato me aburra, además, ¿quien te dice que no pueda encontrar a una chica de allí?
El chico se echó a reir, por fin había dado con la raíz del problema:
-¿De qué te ríes?
-De ti, ¿tú confías en él?
-Sí pero...
-Shh! -le puso un dedo cerrando su boca- En el momento en el que hay un pero, ya no confías. Mira... lo único que te queda es esperarle, aprovechar cada segundo que estés con él y si llega ese temido momento en el que encuentre a alguien, pues... alegrarte, no podrás hacer nada ¿no crees?
-Tienes razón -la chica que hasta ahora lo había estado mirando, apartó sus ojos y los dirigó hacia el mar. Ya no existía puesta de sol, el sol se había escondido completamente y ahora la luna reinaba el cielo.
-Confía en él, como has hecho hasta el momento, no dejes que este obstáculo te venza, no otra vez.
El chico se levantó y tendió su mano para ayudarla a ponerse en pie. Ella cogió su mano y se levantó:
-Gracias.

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