lunes, 13 de diciembre de 2010

Problema o reto

La princesa después de un tiempo consiguió averiguar la presencia que la estaba siguiendo. Efectivamente era real, le trajo la felicidad. ¿Cómo fue?


.Flashback.
-¡Se que estás ahí!-gritó ella.
-Juguemos al escondite -se oyó desde detrás de un árbol. La chica corrió hacia donde venía esa suave voz y ahí encontró un hada pequeña chico, brillaba con luz propia y desde ese momento se convirtió en un compañero inseparable de la princesa.
.Fin del flashback.


Un buen día paseando por el bosque, encontró la salida, llegó al ansiado pueblo que tanto había echado de menos y sintió que por fin todo volvería a la normalidad, pero claro, solo fue un sentimiento, ya que en un segundo todo volvió a dar un giro inesperado.
Alguien tiró de su vestido y ambos, ella y el hada se giraron. Era un niño semi-transparente que para ella era familiar, era el niño que se había llevado a su pequeña interior.
-¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres de mí? -tiró de su vestido para deshacerse de la mano de ese chiquillo.
-Toma... -el niño sacó de sí a la pequeña princesa y ésta volvió a introducirse suavemente en el cuerpo de la chica bajo su atónita mirada.
-¿Y esto? -preguntó ella.
-Te la debía, no quise arracártela, simplemente quiso salir ella, pero te la devuelvo, no tengo derecho a quedarme con ella. Pero te diré una cosa, me ha gustado que me acompañara y me gustaría acompañarte.
-Lo siento, no puedes, debes quedarte en tu lugar, no puedo permitir que entres en mi círculo, eso desestructuraría todo mi mundo actual.
-Vale, solo espero que detrás de esa respuesta, haya un querer.
Esa contestación del niño descolocó a la chica, pero no podía dejar que la afectara, ahora debía volver al pueblo y debía ser feliz como se merecía.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Casos Hipotéticos.

Días han pasado desde que la niña transparente había sido robada. La princesa caminaba por el bosque en busca de algo de alimento, como siempre. Desde días atrás notaba como que alguien le estaba persiguiendo, dejaba rastros detrás de ella, como queriendo llamar su atención, pero ella no estaba segura así que no quería mirar atrás. Caminó y caminó hasta llegar a un lago precioso, el agua era tan azul y clara que reflejaba las nubes del cielo y parecía como si el mismo se pusiera ante sus pies. Se paró en la orilla y se dispuso a mirar su reflejo. Se quedó mirando fijamente su rostro, estaba muy despeinada y sucia, tenía cara de no haber dormido desde hace días. De repente vió como su reflejo le sonreía y al instante notó como si alguien la observara. Giró la cabeza. No vio a nadie.
-¡ESTOY HARTA!-gritó.
-Es normal estarlo -dijo su reflejo y ella brincó hacia atrás-. ¡Pero no te vayas!
-¿Quién eres? -dijo la princesa.
-Soy tu reflejo, chica, acércate -Se acercó poco a poco y comprobó que era ella misma la que le estaba hablando-. Te noto rara.
-¿Tú crees? Llevo semanas aquí sin poder comer bien, sin poder lavarme bien y encima sin poder dormir bien por la presencia que me está persiguiendo siempre.
-Yo se quién es -dijo el reflejo con tono burlón.
-¿Quién? -preguntó curiosa.
-No te lo diré, te tienes que dar cuenta tu sola, no puede ayudarte nadie, tómatelo como un enigma al cuál debes buscarle una solución.
-¿Por qué no puedes ayudarme? -replicó ella.
-Proponte este caso hipotético . Tienes que subirte a un árbol para coger una manzana, ¿cómo crees que aprenderás mejor a subir? ¿con una persona que te suba a sus hombros, subas y tendrás que recurrir a esa persona cada vez que tengas hambre, o , por el caso contrario, consigas agarrarte bien al tronco, consigas subir tú sola y serás independiente de nadie para las próximas veces?
-La segunda -dijo sin dudarlo.
-Pues así es. Tienes que averiguar tú misma quién es y porqué te persigue, para que las próximas veces puedas llegar más rápido.
-¿Intentas decir que desaparecerá siempre?
-No lo se, eso depende de ti  y de como lo o la trates -dijo el reflejo tajante.
-Gracias -se levantó y corrió hacia el bosque con ansias de saber quién era.


Ciertamente, si ella no conseguía ser independiente y aprender a vivir sin ese chico dragón, jamás conseguiría ser ella misma. La niña que había desaparecido antes, vuelve gracias a esa presencia, la ilusión de poder hallar lo que quiera, la ilusión de volver a ser feliz.

lunes, 18 de octubre de 2010

Ilusiones perdidas

La chica se acercó muy despacio al árbol, no quería asustar a quién quiera que se escondía detrás de éste. Al llegar se quedó observándole, era una alma muy transparente de un niño, con unos rizos rubios que se camuflaban muy bien de lejos entre el trigo, tenía unos enormes ojos azules y también poseía unas alas de color blanco:
-¡Hola pequeño! No te asustes -dijo con suavidad intentando que no se volviera a esconder gracias a su transparencia.
El niño la miraba con ojos tristes y ella no sabía por qué. El pequeño se acercó a su pecho y lo señaló:
-He venido a llevármela -dijo con una voz aguda y dulce.
-¿A quién? -preguntó sorprendida.
Nada más decir esto, la princesa empezó a notar como algo salía de sí misma. Poco a poco salían unos brazos de una niña desde su interior, el ente transparente la agarró suavemente de una de las manos ayudándola a salir. La chica no podía creer que de ella saliera una niña increíblemente parecida a sí, era como si estuviera quitándole su alma infantil. 
Cuando salió del todo, ambos sonrieron y se alejaron ante la atónita mirada de la princesa.
-¿Qué ha sido eso? 
No tardó nada en entenderlo. De repente empezó a sentir como si todo se derrumbara, le dolía el pecho tanto que tuvo que arrodillarse ante el árbol donde antes se había escondido aquel extraño chiquillo. Empezó a respirar fuerte, el dolor cada vez se hacía más agudo, empezó a llorar y a gritar:
-¡POR QUÉ TE LA HAS LLEVADO! 
Terminó de echarse en el suelo quedando inconsciente.


Tiempo después.


Se despertó en un bosque muy oscuro, no podía ver casi nada, los árboles la rodeaban, solamente oía el ruido de las hojas al viento y, de vez en cuando, algún que otro ruido de un animal. 
Comprendió que esa niña representaba sus más íntimas ilusiones y su capacidad de amar. Se sentía vacía, se sentía perdida, no sabía qué hacer y como salir del bosque:
-Te dije que no podría seguir adelante si no estás, chico dragón.

jueves, 14 de octubre de 2010

Culpable

Se despertó en un jardín que le resultaba familiar: el banco en medio roído por las termitas a medio caerse, el césped descuidado con malas hierbas, el árbol grande que se situaba justo delante del banco y, tal como esperaba, la torre donde había estado encerrada justo a su espalda. Sí, estaba en el pueblo aunque el jardín parecía arrasado por el paso del tiempo. Parecía como si hubieran pasado años de la última vez que estuvo allí. 
Era un día soleado, la luz del gran astro iluminaba la cara de la princesa, era algo que extrañaba bastante y que, curiosamente, pensó que jamás iba a volver a sentir. 
Se levantó y empezó a caminar hacia delante para seguir observando lo que tanto tiempo se había ocultado de ella. Algo le hizo parar, había una sombra a lo lejos, le parecía que ya había vivido antes esta situación, algo le decía que había pasado por ésto antes. Se apresuró a llegar a esa sombra, poco a poco se volvía menos borrosa y empezaba a dibujarse con firmeza la figura de un chico. Estaba justo detrás de él, pero éste no se movía, estaba petrificado ante el paisaje que se dibujaba delante de sus ojos. La chica, muerta de curiosidad y muerta por saber quién era, le tocó con un dedo el hombro intentando despertar a ese muchacho del trance y , tal como esperaba, éste se giró hacia ella:
-¡Cuánto tiempo! ¿verdad? -dijo al verla.
-Sí... -contestó ella. Era el ente que se le había aparecido hace unos meses, el mismo ente que dijo que no rebuscara en el alma del chico que tanto había querido durante tanto tiempo. Estaba cambiado, se le notaba un aura negativa, sentía que había algo que corroía el interior de él.
No supo que decir, simplemente se puso a su lado y empezó a observar el paso de las nubes por sus cabezas. El cielo estaba extremadamente azul y las nubes eran tan blancas que a veces tenía que bajar la mirada para no cegarse con la luz que reflejaban.
Se notaba que el tiempo había pasado, ella no sintió lo mismo cuando le vio, simplemente sintió lástima. La tristeza se respiraba en el ambiente pero ella se sentía feliz, y creía saber por qué.
-Puedo notarlo-dijo ella para romper el largo silencio que había envuelto a ambos.
-¿Lo puedes notar? Sigues siendo tan receptiva como siempre -contestó-. Las cosas han cambiado, ahora la persona que te hizo infeliz está pagando por su estupidez, ¿era eso lo que querías? 
Se quedó con los ojos tan abiertos como platos. No sabía que contestarle, empezó a pensar en todo lo que el ente le recordaba al mirarle, en todo lo que había pasado anteriormente y en los martirios que tuvo que vivir durante meses pero, aún así, sentía que la tristeza de este chico no era algo de lo que alegrarse, era algo de lo que sentir pena.
-No es que deseara que lo estuvieras pasando mal, realmente necesitabas un escarmiento, pero realmente tampoco quiero que estés viviendo esto -respondió después de un silencio sepulcral.
-¿Has oído el refrán que dice "todo lo que siembras, recoges"? -ella asintió con la cabeza- Pues quizás lo tenga un poco merecido.
-Me siento culpable -prosiguió-. Es como si ese mal se lo hubiera deseado yo, siento que quizás tenga algo de culpa por mi enorme deseo de hacerle daño. Incluso cuando noté esta tristeza casi me atrevo a esbozar una sonrisa.
-¡Eso es una tontería! No tienes culpa de nada, él decidió el camino que quería coger y sinceramente, quizás tu camino hubiera sido el correcto pero él eligió. Libérate de esa culpabilidad, es el destino y sólo cada uno de nosotros es capaz de construirlo, independientemente de lo que hagan o digan los demás, la responsabilidad será del que decida.
Al decir esto  empezó a caminar y se alejó de la chica que había quedado atónita con lo que le había dicho esa alma familiar. 
¿Realmente podía ella elegir su destino? ¿Realmente ella también decidió vivir dolida por lo que había hecho un fantasma del pasado?
Pensando esto, sintió como si alguien la observara, pero al girarse solo pudo detectar una sombra que se escondió rápidamente detrás de un árbol. Ella corrió hacia éste y se encontró con alguien que pensó que jamás volvería a ver:
-¡Tú!






...Continuará...
-GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA!-

lunes, 30 de agosto de 2010

Cambios.

Hace dos meses ya de nuestra última conversación. Un buen día me desperté en una cama diferente, abrí los ojos y vi una cama secundaria, supuse que era una litera, ¿qué hacía allí? La reconocí de inmediato, estaba en mi casa. Me levanté rápidamente y recorría la casa buscando a ese chico, aquel chico que me había acompañado durante seis meses, pero no lo encontré... ¿Dónde estás?
-¿Sabes? Quizás las cosas cambien, me he dado cuenta que ya no me necesitas tanto... He notado que te mueves sola, ya no me llamas tan a menudo, creo que puedes volver -me dijo.
-¿Qué quieres decir? Estoy cómoda aquí contigo... -contesté.
-Yo estaba cumpliendo una función, estaba cumpliendo con lo que tu corazón pedía, pero ya no me esta pidiendo nada más... Esto me duele más a mi que a ti, de verdad, me he acostumbrado a salir contigo cada tarde, a caminar juntos, a hablar, creo que me costará bastante cambiar mi rutina. Pero no puedo hacer nada, ya estás preparada.
Al día siguiente no estabas y no estaba en el pueblo, había vuelto a mi lugar original... ¿Preparada para qué? ¿Preparada para aceptar el mundo real? Mi mundo real era aquel pueblo, aquel castillo, ¡a mi manera pero lo era! 
Llevo meses pensando en que quizás me falta algo, sí. Seguridad. La seguridad de tener a alguien que te respalde, de saber que pase lo que pase ese alguien estará ahí. Desde que no está no siento nada, es como si de repente mi capacidad de amar se haya perdido, las relaciones no me duran nada, tengo miedo de que todo salga mal,... esto con el chico dragón no pasaba, él me respaldaba, él me daba fuerzas para seguir.
¿Es ésta la realidad que debo aceptar? ¿Una realidad en la que no existen los sentimientos? ¿Quizás mi corazón no te llamaba porque no puede querer? ¿O es que realmente tú eras mi corazón materializado?
Definitivamente solo puedo esperar a que reaparezcas... por favor, déjame volver a castillo, permíteme hablar contigo, permíteme pasear contigo todos los días por el pueblo... por favor... ¡lo echo de menos!




Miraba la habitación vacía que había dejado la princesa, no se porqué pero después de un largo paseo terminé allí. Ella llegó aquí por culpa de su debilidad, porque no sabía cuidar de sí misma, no sabía cuidar de su propio corazón y tenía miedo de muchas cosas.
Las cosas tenían que volver a ser como antes, princesa. Te estabas enamorando de una fantasía pero te daré una buena noticia...


En tu mundo habrá un dragón que podrá salvarte de todo y ¿sabes? Lo encontrarás.

domingo, 16 de mayo de 2010

Comprendido

-¡Ándate! Vas a llegar tarde ¿sabes?
-¡Ya voy mamá!
Esa noche eran las fiestas del pueblo y había quedado con ella, como siempre. Cuando empezé a protegerla descubrí que para cada persona existe alguien predestinado, pero esto es algo distinto, no estoy hablando de amor... creo.

-¡Las ocho!
-¡E-e-enseguida bajo! -Me apresuré todo lo que pude y bajé las escaleras, mis padres estaban esperando en el rellano para darme los últimos retoques a pesar de que ya tengo edad.
-¡Pásalo bien! Espero que todo vaya según lo planeado, hijo -dijo mi padre.
Sonreí y salí dejando la puerta abierta así que la cerraron ellos. Solo tenía que recorrer un par de calles para llegar a su casa, estaba ansioso por llegar y verla de nuevo, aunque nos habíamos separado un par de horas parecían años. 
Casa número 15. Aquí está. Toqué la puerta y esperé que me abriera. Estaba preciosa, se había recogido el pelo en un moño pero se había dejado algunos mechones de los lados por fuera, tenía un precioso vestido azul, unos guantes que le llegaban al antebrazo blancos y unos zapatos de tacón blancos, lo que la hacía un poco más alta y ya casi llegaba a mi estatura, si antes pensaba que la quería ahora creo que eso ha superado los límites. Hice una reverencia y con su delicada mano me levantó la cabeza:
-¿Cuándo has hecho eso? -sonrió.
-Ahora eres una auténtica princesa -dije.
Volvió a sonreir y agarré suavemente su mano para salir. Esa noche el cielo estaba tan despejado que se podían ver todas y cada una de las estrellas que lo llenaban, el pueblo estaba repleto de luces de colores y las avenidas estaban llenas de puestos. Caminamos y caminamos hasta llegar al mirador para poder observar mejor las estrellas que adornaban la bóveda celestial.
-Señorita, ¿me permite este baile? -dije poniéndome una mano en el pecho y la otra estirada mientras hacía de nuevo una reverencia.
-Pero... si no suena música, bobo -se rió.
-Entonces -subí la cabeza- dime una manera de poder acercarme a ti.
-¿Acaso puedes estar aún más cerca? -dijo sonriendo.
Cogí su mano, la puse en mi hombro y agarré la otra. Empecé a tararear una canción cualquiera y comenzamos a bailar lentamente mirándonos a los ojos fijamente:
-Ahora si que no puedo estar más cerca -dije acercándome un poco a su lindo rostro.
-Me siento extraña -paró-. ¿En qué momento llegamos a ser esto?
-No lo sé y tampoco me arrepiento... la verdad es que yo...


-¡Despierta dormilón! -Una voz resonaba en mi cabeza así que abrí los ojos- Menos mal, aún tenemos que preparar el desayuno para ir al pueblo a comprar las cosas, la nevera esta muy vacía, suerte que aún queda leche.
-Bu-bu-buenos días princesa -dije.
-¡Buenos días! 
Era un sueño. En verdad, preferiría que fuera así, me encanta verla desde este ángulo, protegerla desde mi posición, ser su amigo me llena. Gracias por dejarme acompañarte en tu camino, princesa.

martes, 4 de mayo de 2010

Visión distorsionada... Comparación instantánea

Despertó en un lugar desconocido para ella, los edificios eran del siglo XXI y no eran las casuchas a las que estaba acostumbrada, le sorprendía ver a las chicas con pantalones y enseñando más de lo que debían, era una época en la que, para sorpresa de la princesa, ya había estado. Todo esto le empezó a resultar familiar pero, aún así, era incapaz de recordar cuándo y porqué había estado en este lugar. No todo quedaba aquí, caminando por las calles vió en un escaparate su reflejo, no lo podía creer: sus ropas estaban destrozadas y sucias, se percató de que estaba descalza y su precioso pelo se había convertido en un enredo de hilos que salían de su cabeza. Aún así, cuando ella se miraba fuera de su reflejo veía un vestido azul que destacaba su largo cabello liso y tenía unos bonitos zapatos que parecían recién comprados. 
La gente la miraba raro y se alejaban de ella así que supuso que la imagen que ellos veían era la del reflejo de aquel escaparate de la tienda de electrodomésticos. Siguió caminando ante la atónita mirada de los ciudadanos de aquel lugar, buscaba a su protector, al chico dragón. Mientras avanzaba los flashback empezaron a llegar a su mente y recordó porqué había estado en estas calles: el día 2 de marzo de ese mismo año estaba buscando su corazón en esta misma avenida. Se paró de repente y reflexionó... quien había recuperado su corazón era una chica, entonces ¿por qué era un chico ahora? Esa pregunta apareció en su mente y no enconraba una respuesta lógica que la respondiera.
Las personas pasaban a su alrededor incluso algunos le llegaban a tirar monedas pensando que era una mendiga. Poco después de pararse alguien familiar pasó por su lado así que empezó a caminar detrás de él sin que éste se diera cuenta Llegaron a un callejón sin salida y el chico se giró para comprobar que aquella sensación de que alguien le perseguía era cierta:
- Lo sabía ¿Qué quieres? No tengo mucho tiempo ¿Necesitas dinero? -diciendo esto sacó la cartera.
-¡No! -Gritó la chica. Nada más decir esto aquel muchacho guardó su cartera. La princesa se acercó a él y empezó a recordar quién era: el chico con el que había soñado en su estancia en el castillo, el chico que la había ignorado en el pueblo y el chico que aún ocupaba gran parte de su corazón. Ahora era su oportunidad, ahora podía verla, ahora podría decirle toda la verdad, ahora podía ser fiel a su corazón y decir lo que su órgano vital estaba pidiendo a gritos:
-¿Te conozco? -preguntó él.
-Sí, me conoces, al menos eso creo... Hace tiempo que te apareces ante mí en sueños pero no eres capaz de escucharme y no entiendo el por qué. Igualmente necesitaba verte y decirte que te quiero, yo lo siento así, necesitaba decírtelo para poder seguir.
Esperando otro tipo de respuesta, el chico se encogió de hombros e, ignorando las frases de ella, salió del callejón. La princesa bajó la cabeza, no daba crédito a lo que estaba pasando... ¿alguien es capaz de pasar de esta manera de una declaración? Levantó la cabeza y , para su sorpresa, un ente transparente se apareció ante ella, era igual que el chico que había escapado anteriormente de ese callejón.
-Lo siento, se quien eres, te recuerdo perfectamente pero, desgraciadamente, ya no existo. Por tu bien olvídale, ya no soy él, esa persona de la que tu te has enamorado soy yo, no él. Sigue adelante, no me sigas buscando donde no estoy. Pertenezco al pasado y ahí es donde debo estar para ti, ¿lo entiendes?
Ella se adelantó varios pasos e intentó tocarle la mano que anteriormente él había extendido pero se fue desvaneciendo hasta solo quedar ella y el callejón. Su corazón salió de su pecho y se alzó hacia el cielo intentando perseguir a aquel ente mientras ella lloraba sin poder hacer nada.
Ahora lo entendía todo, esa sensación le era familiar, sus ropas empezaron a transformarse y a dejar de ser solo aquel reflejo, ahora verdaderamente llevaba esos harapos que representaban su malestar y su dolor ante aquella realidad.

...Mientras en el castillo...
-El veneno deberia de dejar de hacer efecto pronto, el tendero ha dicho que no es tan grave. Tal y como te prometí aquí tienes una flor por este día, mañana intentaré traerte tu preferida ¿de acuerdo? -dijo el chico dragón mientras le acariciaba el pelo.
Poco a poco la princesa abrió los ojos ante la mirada del chico y éste sonrió:
-Buenos días -dijo.
-Buenos días, que bien sienta volver a la realidad -se sentó como pudo y abrazó fuertemente al chico. La sensación de dolor había desaparecido, todo había sido un mal sueño, pero sabía que al final de todo debía olvidar a ese ladrón de corazones y seguir adelante.