Despertó en un lugar desconocido para ella, los edificios eran del siglo XXI y no eran las casuchas a las que estaba acostumbrada, le sorprendía ver a las chicas con pantalones y enseñando más de lo que debían, era una época en la que, para sorpresa de la princesa, ya había estado. Todo esto le empezó a resultar familiar pero, aún así, era incapaz de recordar cuándo y porqué había estado en este lugar. No todo quedaba aquí, caminando por las calles vió en un escaparate su reflejo, no lo podía creer: sus ropas estaban destrozadas y sucias, se percató de que estaba descalza y su precioso pelo se había convertido en un enredo de hilos que salían de su cabeza. Aún así, cuando ella se miraba fuera de su reflejo veía un vestido azul que destacaba su largo cabello liso y tenía unos bonitos zapatos que parecían recién comprados.
La gente la miraba raro y se alejaban de ella así que supuso que la imagen que ellos veían era la del reflejo de aquel escaparate de la tienda de electrodomésticos. Siguió caminando ante la atónita mirada de los ciudadanos de aquel lugar, buscaba a su protector, al chico dragón. Mientras avanzaba los flashback empezaron a llegar a su mente y recordó porqué había estado en estas calles: el día 2 de marzo de ese mismo año estaba buscando su corazón en esta misma avenida. Se paró de repente y reflexionó... quien había recuperado su corazón era una chica, entonces ¿por qué era un chico ahora? Esa pregunta apareció en su mente y no enconraba una respuesta lógica que la respondiera.
Las personas pasaban a su alrededor incluso algunos le llegaban a tirar monedas pensando que era una mendiga. Poco después de pararse alguien familiar pasó por su lado así que empezó a caminar detrás de él sin que éste se diera cuenta Llegaron a un callejón sin salida y el chico se giró para comprobar que aquella sensación de que alguien le perseguía era cierta:
- Lo sabía ¿Qué quieres? No tengo mucho tiempo ¿Necesitas dinero? -diciendo esto sacó la cartera.
-¡No! -Gritó la chica. Nada más decir esto aquel muchacho guardó su cartera. La princesa se acercó a él y empezó a recordar quién era: el chico con el que había soñado en su estancia en el castillo, el chico que la había ignorado en el pueblo y el chico que aún ocupaba gran parte de su corazón. Ahora era su oportunidad, ahora podía verla, ahora podría decirle toda la verdad, ahora podía ser fiel a su corazón y decir lo que su órgano vital estaba pidiendo a gritos:
-¿Te conozco? -preguntó él.
-Sí, me conoces, al menos eso creo... Hace tiempo que te apareces ante mí en sueños pero no eres capaz de escucharme y no entiendo el por qué. Igualmente necesitaba verte y decirte que te quiero, yo lo siento así, necesitaba decírtelo para poder seguir.
Esperando otro tipo de respuesta, el chico se encogió de hombros e, ignorando las frases de ella, salió del callejón. La princesa bajó la cabeza, no daba crédito a lo que estaba pasando... ¿alguien es capaz de pasar de esta manera de una declaración? Levantó la cabeza y , para su sorpresa, un ente transparente se apareció ante ella, era igual que el chico que había escapado anteriormente de ese callejón.
-Lo siento, se quien eres, te recuerdo perfectamente pero, desgraciadamente, ya no existo. Por tu bien olvídale, ya no soy él, esa persona de la que tu te has enamorado soy yo, no él. Sigue adelante, no me sigas buscando donde no estoy. Pertenezco al pasado y ahí es donde debo estar para ti, ¿lo entiendes?
Ella se adelantó varios pasos e intentó tocarle la mano que anteriormente él había extendido pero se fue desvaneciendo hasta solo quedar ella y el callejón. Su corazón salió de su pecho y se alzó hacia el cielo intentando perseguir a aquel ente mientras ella lloraba sin poder hacer nada.
Ahora lo entendía todo, esa sensación le era familiar, sus ropas empezaron a transformarse y a dejar de ser solo aquel reflejo, ahora verdaderamente llevaba esos harapos que representaban su malestar y su dolor ante aquella realidad.
...Mientras en el castillo...
-El veneno deberia de dejar de hacer efecto pronto, el tendero ha dicho que no es tan grave. Tal y como te prometí aquí tienes una flor por este día, mañana intentaré traerte tu preferida ¿de acuerdo? -dijo el chico dragón mientras le acariciaba el pelo.
Poco a poco la princesa abrió los ojos ante la mirada del chico y éste sonrió:
-Buenos días -dijo.
-Buenos días, que bien sienta volver a la realidad -se sentó como pudo y abrazó fuertemente al chico. La sensación de dolor había desaparecido, todo había sido un mal sueño, pero sabía que al final de todo debía olvidar a ese ladrón de corazones y seguir adelante.
martes, 4 de mayo de 2010
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