miércoles, 7 de abril de 2010

Dulce despertar.

Por una vez la princesa se atrevió a pasear por los jardines del castillo. Las flores eran preciosas, la primavera se daba a conocer en cada rincón del jardín y los árboles proyectaban una sombra que hacían del paisaje algo maravilloso. En medio había un banco, debajo de una de las sombras de dichos árboles y había alguien sentado "¿quién sería?" se preguntó a sí misma. Era la primera vez en tanto tiempo que alguien la vería, no quería por una parte, por otra deseaba saber quien era aquel muchacho que estaba sentado allí. Dió media vuelta y se dispuso a volver al castillo pero Él se percató de que había alguien además de su persona y se giró para descubrirlo:
- ¿Hola? Estaba aquí...
La princesa se dió la vuelta, era Él, uno de aquellos que habían osado entrar en su corazón con un pequeño permiso y excediéndose de sus derechos.
- ¿Ha venido para qué? -Preguntó un poco enfadada.
- Me apetecía saber cómo estaba, ¿puedo pedirle que me acompañe a dar un paseo por este lindo jardín? -Sonrió.
Ella no se movió de su sitio, estaba pensando si ir o no ir, ¿cómo después de tanto tiempo quiere venir? Antes de que pudiera hacer nada Él la agarró del brazo y empezaron a correr por el jardín.
Ella estaba feliz. Ella sonreía. Ella le miraba con cara enamorada. Ella soñaba con hacer esto cada minuto de su vida. Ella se despreocupaba del pasado. Ella quería abrazarlo. Ella quería acariciarlo. Ella quería besarlo.
ELLA DESPERTÓ.
-¡Dragón! 
El dragón se giró rapidamente al oir el grito de su princesa.
-No dejes que nadie se acerque, nadie, por favor, nadie.
-¿Ha tenido un mal sueño? -preguntó el dragón.
-No... -entró y se acostó en su cama- Ha sido el mejor de mi vida.

2 comentarios:

  1. esta bastante bien hecha.me ha gustado,sobre todo porke es de princesas y el final ha sido lo mas emocionante

    ResponderEliminar