lunes, 30 de noviembre de 2009

I don't want to celebrate Christmas···

Era 6 de enero. Me levanté sin prisa ya que sabía que no iba a recibir nada por parte de mis padres. Mi situación económica no era muy favorable, la crisis había causado que mis padres se quedaran en paro justo el mes de noviembre y, como era de esperar, no ahorraron, por lo tanto no hay regalos. A las 8 de la mañana, por la costumbre, me desperté y me dirigí al comedor. Este año no habíamos colocado ni árbol de navidad, ni portal de belén, nada ¿para qué? Al llegar al comedor me fijé en que mis padres estaban hablando, pero no presté atención a lo que decían, simplemente observé aquel rincón vacío donde habitualmente se colocaban los regalos.
      -Voy a salir -dije.
Fui directamente a mi habitación y me coloqué algo de abrigo para salir a la calle. Nada más pisarla, me fijé en los contenedores, estaban llenos de paquetes vacíos, habían niños jugando en las calles con sus nuevos artilugios y también niñas con sus nuevas muñecas: ¡qué suerte tienen!-pensé. Seguí caminando, cada vez estaba peor porque no hacía mas que ver niños y más niños felices correteando por las calles. Imagínate todo lo que caminé que llegué al barrio pobre de la ciudad, estaba completamente vacío, no se oía ni un alma, parecía que estaba totalmente deshabitado. Un poco más allá encontré un peluche con forma de perro, estaba mojado, había llovido y el agua había penetrado dentro del peluche, pensé en no cogerlo pero al final me decidí a llevármelo: es un regalo de la "naturaleza". Seguí caminando pensando en cuantas personas podrían haber tocado ese peluche y en si hacía mal en cargarlo, a saber qué cosas tiene que tener encima. Sólo hubo una cosa que me hizo parar antes de terminar de cruzar el barrio más pobre: una niña, no tenía más de 7 años.
     -¡Qué bonito! Me recuerda a un perro que tuve hace muchísimo tiempo,¿sabes? -me dijo.
     -¿Y tus padres?-le pregunté.
     - Hace tiempo que vivo sola allí -señaló a una pequeña casa abandonada-. Tengo hermanos, pero salen todos los días para ver si encuentran trabajo.
Eso me hizo pensar, ella justo este día tenía que quedarse sola, en estas calles inmundas y yo, sin embargo, quejándome porque no me habían regalado nada. Sin pensarlo dos veces, extendí mi mano:
    - Si me permites, quiero que vengas a comer conmigo a mi casa, te daré algo de abrigo y algún paraguas, que no quiero que te pongas malita ¿vale? -le sonreí.
Ella asintió con la cabeza y me cogió de la mano. Poco a poco salí de ese paisaje y me adentré en la ciudad en la que antes había visto a niños jugando.
    - Ahora mismo no puedo darte el peluche, está demasiado mojado, pero en cuanto llegue lo secaré y te lo regalaré.

·Miles de personas ahora mismo lo están pasando muy mal, esto solo es un pequeño reflejo de la realidad en la que vivimos. Muchos niños se mueren de hambre al año y no hacemos más que fijarnos en los bienes materiales que conseguimos mediante el dinero. Por favor, no seas tan superficial y mira detrás de todo lo material, hay personas, como tú y como yo·

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